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Usanzas

«Bodegueta»: Archivo personal


Antes del almuerzo de trabajo —apalabrado en el bar del Salón Social— al que han invitado a Josetón, el bodeguero, para programar las fechas y turnos de la vendimia, el grupo de Tejedoras[*] que gestiona la Viña del Saso visita el terreno que se extiende, bajo la protección de la meseta pedregosa, desde el límite del término municipal que linda con las tierras de la localidad vecina hasta la barranquera de la Clamor, que desagua en el río. El viñedo, henchido y meticulosamente trazado, semeja un islote de bancales rectangulares, a modo de travesaños, con una extensa franja de sardas en la parte baja, en cuyo centro se abre un camino de tierra áspera y compacta por el que, en unos días, discurrirán tractor y remolque portando los cestones repletos de los preciados racimos de uvas parraletas y moristel.

Josetón, reconocido vitivinicultor que traspasó los menesteres de sus bodegas a sus hijos hace un par de años, es el altruista asesor de las Tejedoras desde hace tres décadas y conocedor, como ningún otro, de las características de la tierra aluvial del Saso, que él sugirió mantener como secano pese a algunas Tejedoras que insistían en transformar en viña de regadío la parte del segundo bancal próximo a la Clamor. Fue también idea suya invertir una parte de campo en la plantación de la casi extinta parraleta y en distribuir los horarios de vendimia manual en función del tipo de uva a recolectar.

El almuerzo resulta amigable y provechoso, regado con una botella de vino del Saso, de buqué afrutado, que Olarieta, la cocinera del bar del Salon Social y miembro de las Asociación de Mujeres, deja como al descuido sobre la mesa, entre el aplauso de las concurrentes y el gesto de satisfecho asentimiento de Josetón.


NOTA

[*] Nombre que se da, en el Barrio, a las miembros de la Asociación de Mujeres.

Compendium

«Casa Chira. Vişeu de Sus»: Archivo personal

 

Cuando le preguntan a la pequeña Jenabou qué le ha gustado más de sus vacaciones en Maramureș, responde, sin titubeos, que los paseos en carro tirado por imponentes pero dóciles búfalos de agua dirigidos por el amable Petre, el recorrido en el tren maderero Mocănița por el valle del río Vaser y la pequeña fiesta en la aldea de Plopiș donde ejerció de jurado en el concurso de pintura rápida y dirigió unas palabras en rumano a las personas asistentes asegurando que no le importaría vivir allí porque “…sunt tot atâția munți ca în țara mea“(sic)[*].

Y he hecho un amigo para siempre, siempre”, se regodea recordando a Petre, el joven trabajador de la granja de búfalos de Andrei, el Ucraniano. Petre, que rezuma bondad y alegría, se halla más cerca de los treinta que de los veinte, tiene síndrome de Down y una extraordinaria sintonía con los animales, a los que cuida con devoción. Andrei, pese al apelativo de Ucraniano, es bucarestino, nacido en la década de los cincuenta. Hijo de un preboste del régimen comunista, mantuvo una ideología sin fisuras hasta 1985, cuando el poeta y disidente Gheorghe Emil Ursu, al que admiraba y con el que participaba en tertulias literarias, fue detenido, encarcelado y apaleado hasta la muerte por supuestos presos comandados por la Securitate. Ese aciago 17 de noviembre de 1985, confiesa, sus convicciones hicieron agua. Participó en una manifestación de protesta en la que se pedían responsabilidades por la muerte de Ursu y fue arrestado y recluido, en durísimas condiciones, durante seis meses, en la prisión de Jilava, la misma en la que había sido asesinado Gheorghe Ursu. En junio de 1986, pese a hallarse en libertad (muy) vigilada, pudo abandonar subrepticiamente Bucarest para instalarse en la región de Maramureș, donde consiguió empleo en la serrería de Vișeu de Sus con documentación falsa que lo acreditaba como procedente de la vecina Ucrania, república que por entonces pertenecía a la Unión Soviética. Sólo regresó a la capital para el entierro de su padre —su madre falleció cuando era niño—, unos meses después del fusilamiento del matrimonio Ceaușescu.


NOTA

[*] «…hay tantas montañas como en mi tierra«.

Posrebullicio

«De vicio»: Archivo personal


Deambular. Vagar entre rúas con la historia tendida en los balcones y el pavimento humedecido. Merodear por los recovecos donde se asientan, liberados de la ciudad sitiada por el jolgorio, los gatos parranderos. Callejear para, finalmente, aposentarse y sucumbir al aroma adictivo de los pintxos de huevo del Río que se exhiben, impúdicos y fulgentes, pregonando los placeres que aguardan a quienes horaden su intimidad.

L’Affiche Rouge

«Rojo»: Anztowa


A Juana Mari —vieja compañera de colegio de Agnès Hummel y abuela de Gorka— la conocieron personalmente durante las fiestas de San Fermín, la noche del concierto de los raperos granadinos Ayax y Prok en la plaza de los Fueros, al que la señora se empeñó en acudir, situándose a pie de escenario, porque, dijo, quería entender “de qué va eso del hip hop”. “Si no reparamos en el salto generacional, no hay tanta diferencia entre lo que denuncian esos jovencitos y lo que defendía el querido Jean”, les explicaba al día siguiente a María Petra y la veterinaria que se ocupa de la salud de los gatos del Barrio, en referencia al cantautor Jean Ferrat, con el que compartió, junto con Agnès, militancia en el Partido Comunista Francés y una firme amistad. “Los intereses sociales son los mismos en cualquier época”, proseguía. ”Los problemas del mundo no se solucionan a corto plazo sino cuando varias generaciones asumen que existen y establecen pautas para resolverlos”. Y recordaba a su padre, natural del valle de Salazar, que, apenas veinteañero, se exilió a Francia y se enroló en las milicias comunistas de la Resistencia Interior Francesa, colaborando con la cédula de inmigrantes que capitaneaba el irreductible luchador de origen armenio Missak Manouchian, detenido por colaboracionistas franceses y entregado a la Gestapo, que lo fusiló, junto con veintiún camaradas, el 21 de febrero de 1944. El padre de Juana Mari evitó la detención, tortura y muerte “por una minucia”, recordaba su hija: Había sufrido graves heridas en una pierna en el último acto de sabotaje llevado a cabo por el grupo de Manouchian. La minucia le supuso la amputación de la pierna por debajo de la rodilla pero lo salvó de una muerte certera. De su padre, que fue condecorado tras el fin de la guerra, heredó Juana Mari, nacida en 1946, el tesón en la lucha por la libertad y una militancia comunista de carácter antisoviético que la llevó a recorrer la misma senda del malogrado Jean Ferrat y la exquisita Agnès.



NOTA

L’Affiche Rouge es una canción de Léo Ferré con letra del poeta Louis Aragon, que homenajea al grupo de resistentes extranjeros del grupo de Manouchian. Está basada en el deleznable y famoso Cartel Rojo distribuído por los nazis y los colaboracionistas franceses para denigrar, presentándolos como vulgares terroristas, a los veintitrés resistentes asesinados por la Gestapo. En el libelo, que los nazis colocaron en muchas poblaciones de la Francia de Vichy, manos anónimas añadieron un “Muertos por Francia”, convirtiendo así el intento de vejar a los luchadores extranjeros en homenaje público póstumo.

Ardentía

«Aire»: Archivo personal


Bajan hasta la poza por el solaniello[*] mientras el Sol matinal despereza sus candentes ballestas luminosas. Van en serpenteante fila, con los ojos entretenidos ora en el pronunciado desnivel arcilloso, ora en el arbolado de ribera que oculta el suave y umbrío meandro del río. Desde mitad de la pendiente ya se escuchan las voces y risas de los bañistas más madrugadores que, minutos antes, han saltado la coqueta valla protectora de madera y atajado, como ahora ellas, por el abrupto terraplén que convierte, a quienes por él se aventuran cargados con las bolsas de playa, en contumaces transgresores e imprudentes equilibristas en la casi vertical ladera.


Hace algunos años, cuando todavía no se había colocado el vallado, ese mismo terraplén lo remontaba Talito —único hijo de Presen, la del Invernadero—, cabalgando la Honda que le habían regalado sus padres por aprobar la Selectividad y vitoreado por algunas de las que hoy descienden, a pie, por el mismo declive para llegar hasta la poza. Presen se angustiaba cuando veía a su hijo caracolear por cualquier montículo en los aledaños del Barrio con aquella elegante moto azul y plata: “Este hijo se me mata cualquier día”, decía. Pero no fue el motocross sino una leucemia diagnosticada demasiado tarde la que frustró el futuro de Talito recién cumplidos los diecinueve años.


A media mañana arde bajo los pies desnudos la lustrosa laja que los bañistas utilizan como trampolín y las tupidas copas de los árboles apenas contienen el implacable avance del Sol que destella y agujerea la espesura en pos de los cuerpos húmedos que retozan y se distienden, prófugos de la quemazón, a la orilla del río.


NOTA

[*] En aragonés, ladera orientada al sur.

Sângele nostru

«Familia»: Archivo personal


Maman Malika nunca ha sabido o querido explicar a su prole el vínculo real que une a su familia con los Gherghina de Murgeni; unas veces, la abuela de los Gherghina resulta ser una prima segunda del abuelo Lájos y, otras, la hija menor de un sobrino lejano fallecido, junto a un número indeterminado de familiares, en las deportaciones a Transnistria. “Mi padre decía que eran de nuestra sangre”, sintetiza. Y así, mentando al recordado patriarca, acalla cualquier intento de ahondar en el farragoso entramado genealógico donde los Gherghina tienen su sitio desde hace diecinueve o veinte años.

Los Gherghina son muchos y con recursos muy limitados. Originarios de Brăila, el núcleo famiiiar se trasladó a las afueras de Murgeni, a una vieja casa que nunca conoció buenos tiempos y en la que, hasta hace muy poco, carecían de electricidad y agua corriente. A menos de cien metros de la casa de los Gherghina, que tienen, en la trasera del humildísimo edificio, un selvático corral con patos, un par de gallinas y una cabra, se levantan algunas de las mansiones de los romaníes desahogados. Son monumentos a la horterada y el despropósito que hieren el buen gusto estético provocando la indisimulada hilaridad de los deudos foráneos de los Gherghina, que acuden a Murgeni, oficialmente en visitas de cortesía alentadas por maman Malika, y, en realidad, a paliar —en forma de productos semiperecederos o no perecederos que compran en abundancia en un supermercado de Galați— la maltrecha economía de unas personas a quienes el abuelo Lájos, trotamundos romaní nacido en Hungría y fallecido en Francia, consideró de su sangre. Sângele nostru. Nuestra sangre.

(Im)pactos

«El Impacto»: Javier Ignacio Acuña Ditzel


«¡A escaparrar[*], mozeta, a escaparrar!«, tronaba el viejo, entre carcajadas y toses, cuando la noticia del resultado de la votación en el Ayuntamiento de Huesca descendió, acelerada, desde la plaza de la Catedral y se coló en el mazo de las cartas de la baraja, aún sin repartir entre los cuatro jugadores de guiñote. Ana Alós, alcaldesa in péctore, con el discurso de aceptación preparado para amenizar su aparentemente bien atado nombramiento tras las conversaciones de su partido, el PP, con los representantes de Ciudadanos y Vox —que sumadas las apalabradas fuerzas contabilizaban trece votos, trece, a su favor—, quedose pasmada en su sitial, la media sonrisa transformada en rictus, cuando se realizó el recuento de los votos individuales emitidos por los veinticinco miembros electos en el Salón del Justicia: Doce votos —10 del PSOE y 2 de Podemos Equo— para el candidato del PSOE, Luis Felipe. Doce votos para la candidata del PP, Ana Isabel Alós López. …Y un voto en blanco —que ni Ciudadanos ni Vox se han atribuido—. Alcalde investido: Luis Felipe Serrate, cabeza de lista de la candidatura más votada en las elecciones municipales del 26 de mayo.

A escaparrar, mozeta, a escaparrar…


Ciudadanos ha incumplido su compromiso en Huesca permitiendo un alcalde del PSOE. El @populares iniciará mañana los trámites para una moción de censura al alcalde socialista de Huesca para que se cumpla el acuerdo pactado[…].
— Javier Maroto (@JavierMaroto) 15 de junio de 2019


NOTA

[*] En Aragón, mandar a alguien a escaparrar es mandarlo a tomar viento.

A ojo de pájaro

«La picaraza en el cañizal»: Archivo personal


Ronda Bruja, la picaraza, los establos de la yeguada donde comparece, engreída y soberana, cuando Juaquín de [Casa] Foncillas, su valedor, trajina entre los equinos. Acude el ave, chillona y de vuelo desacompasado, al cobijo del hombre que, cinco años atrás, la recogiera, de polluelo, de un nido destrozado y la criara en el granero de las pacas de forraje y paja, donde un jaulón sin puerta le sigue sirviendo de acomodo a su capricho. Bruja es lista, provocadora y con unas dosis de mala sombra que parecen imposibles en un animal de cerebro tan diminuto. Mayoral, el mastín viejo, que la tiene calada, intenta mantenerla alejada de lo que él considera sus dominios, lanzándole secos ladridos a los que ella responde con gritos que semejan carcajadas, ora desde el techado, ora desde la valla o del bamboleante jaulón. Cuando la presencia de Juaquín contiene el instinto del inmenso y normalmente apacible Mayoral, Bruja abandona las alturas y brinca en el suelo, sabedora de que el hombre cercenará cualquier iniciativa agresiva de Mayoral o de los otros dos canes que celan la yeguada. El hombre la mima, le da de su propia mano trocitos de hígado de pollo mezclados con arroz y galletas y ella, ladina y zalamera, cuando ya ha dado cuenta del contenido depositado en la mano, le grita, con inteligible pronunciación que asombra a cualquiera que la escucha —salvo al propio Juaquín, que se pasó horas y más horas enseñándole—: «¡Bruuuuja! ¡Bruuuuja!«. Y se aleja volando hacia donde pulula el grupo de picarazas con las que hace migas. O se posa, ufana, en el cañizal de A zequieta, desde donde avista y controla el ir y venir de animales y humanos.

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«Fractal Jesús»: Antonio Russo

 

En 1995, ciento once parroquias de la provincia de Huesca que, hasta entonces, habían sido administradas, en materia religiosa, por la diócesis de Lleida, pasan a depender de la diócesis de Barbastro-Monzón, cuyo obispo reclama a su homólogo leridano la devolución de las piezas sacras —ciento once, perfectamente reconocibles[*]— pertenecientes en origen a cuarenta y cuatro parroquias aragonesas y que se hallan depositadas en el Museu Diocesá de Lleida.
Ante la negativa de las autoridades civiles de la ciudad del Segre y de la Generalitat al retorno a Aragón de los bienes eclesiásticos, el obispo de Barbastro-Monzón presenta diversas reclamaciones ante el Vaticano, que se resuelven a favor de la diócesis aragonesa, sin que esta circunstancia rectifique la actitud de la Generalitat que argumenta que las piezas en litigio forman parte del patrimonio sacro —e indivisible— de Catalunya, al amparo de la ley 9/1993, y, como tales, se hallan inscritas en el inventario correspondiente.
En junio de 2008, Xavier Salinas, administrador apostólico de la diócesis de Lleida, se compromete formalmente con Alfonso Milián, obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, a devolver el arte sacro en un plazo de treinta días; la devolución no se lleva a efecto por la negativa del Departament de Cultura de la Generalitat.

Y, así, han transcurrido veinticuatro años… hasta el juicio celebrado, en dos sesiones, los días 16 y 17 de este mes de mayo.

 

LÍNEA DEL TIEMPO: RETABLO DE MENDACIDAD

1995.- Ciento once parroquias de pueblos aragoneses que se hallaban adscritas al obispado de Lleida pasan a formar parte de la diócesis de Barbastro, que toma el nombre de diócesis Barbastro-Monzón.

1995.- Ambrosio Echebarría, obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, reclama a la de Lleida el traslado a Barbastro de las obras de las parroquias aragonesas que se hallan en depósito en la diócesis catalana.

1997.- El Gobierno de Aragón emprende acciones ante el Tribunal Eclesiástico para agilizar la devolución de las obras.

1998.- El Vaticano dicta una resolución favorable a la diócesis de Barbastro-Monzón sobre las obras del patrimonio aragonés que siguen en depósito en la diócesis de Lleida.

2001.- Se crea una Comisión de Estudio para determinar las obras a devolver.

2002.- El Vaticano desestima un recurso del obispado de Lleida en el que se solicitaba la no devolución de las obras en litigio.

2002.- Recurso de súplica del obispado de Lleida ante el Vaticano, que es inmediatamente desestimado.

2005.- La Congregación para los Obispos ordena la devolución de las obras en un plazo de treinta días.

2005.- El obispo de Lleida, Francesc Ciuraneta, presenta un recurso de súplica a la Signatura Apostólica, que le responde negativamente.

2005.- El obispo de Lleida, ante las órdenes del Vaticano, pide permiso a la Generalitat de Catalunya para proceder a la devolución de las obras. La Generalitat se opone.

2006.- El Parlament de Catalunya aprueba una moción que proclama la unidad de la colección museística al objeto de que las 111 obras reclamadas por Aragón no sean traspasadas.

2006.- El obispo de Lleida presenta un recurso en el Tribunal de la Rota Romana que no es admitido a trámite.

2007.- El Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica de Roma rechaza el último recurso presentado por el obispado de Lleida.

2008.- El administrador apostólico de la diócesis de Lleida, Xavier Salinas, y el obispo de Barbastro-Monzón. Alfonso MIlián, acuerdan retomar el mandato de la Congregación de los Obispos de 2005 para la devolución de las obras en litigio en un plazo de treinta días.

2008.- El Departament de Cultura de la Generalitat se opone a la devolución de las obras de las parroquias aragonesas al entender que se hallan catalogadas como patrimonio catalán.

Julio de 2008.- La Asociación de Amics del Museu de Lleida interpone una demanda civil para dilucidar la propiedad de las obras reclamadas por Aragón.

21 de septiembre de 2008.- Joan Piris toma posesión como nuevo obispo de Lleida.

Octubre de 2008.- El Juzgado de Instrucción número 4 de Lleida desestima el recurso presentado por el Obispado de Barbastro-Monzón a propósito de la admisión a trámite de la demanda de la Asociación de Amics del Museu y se declara competente para juzgar, por vía no eclesiástica, la propiedad de parte de las obras en litigio.

16 de diciembre de 2008.- El obispo de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, presenta una protesta formal ante su homologo leridano por autorizar la cesión de parte de las piezas reclamadas para una exposición a celebrar en Filadelfia (EEUU). El Nuncio Apostólico se pronuncia en idénticos términos.

12 de febrero de 2009.- El obispo de Lleida, Joan Piris, pide al Conseller de Cultura de la Generalitat, Joan Manuel Tresserras, una autorización para entregar a Aragón las obras de arte sacro en litigio.

Febrero de 2009.- El presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, anuncia la decisión de su gabinete de emprender acciones penales contra las instituciones y personas del Consorcio del Museu de Lleida por la retención de los bienes aragoneses.

Febrero de 2009.- La Secretaría de Estado del Vaticano exige la entrega inmediata a Aragón de las obras reclamadas, amenazando a Lleida con la retirada del obispado del ente que gestiona el Consorcio del Museu Diocesá.

10 de marzo de 2009.- La Consejera de Cultura y Deporte de Aragón, Mª Victoria Broto, envía una misiva a Joan Piris, obispo de Lleida, para que exija al Consorcio del Museu la entrega de las obras y evitar, así, la intervención de los juzgados civiles.

Marzo de 2009.- El Conseller de Cultura de la Generalitat, Joan Manuel Tresserras, anuncia la disposición de su departamento a devolver 27 de las piezas reclamadas, siempre que haya un acuerdo global entre Aragón y Catalunya y se acepten las condiciones de la Generalitat.

Marzo de 2009.- La Consejera de Cultura de Aragón, Mª Victoria Broto, mantiene la exigencia del retorno de TODAS las obras y critica el planteamiento de su homólogo de la Generalitat que, hasta la fecha, se había referido a la unidad museística como argumento mayor para retener las obras sacras aragonesas.

12 de marzo de 2009.- El abogado ribagorzano Jorge Español presenta una denuncia penal contra la catalogación realizada por la Generalitat en 1998 de las obras del Museu Diocesá, argumentando que se trata de un subterfugio para no devolver los bienes aragoneses.

13 de marzo de 2009.- La Asociación para la Defensa del Patrimonio Aragonés, (APUDEPA), denuncia ante la Fiscalía del Tribunal Supremo a cuatro antiguos consellers de Cultura de la Generalitat, por la posible comisión de delitos cuando adoptaron decisiones dirigidas a bloquear la entrega a Aragón de los bienes de las parroquias de la diócesis de Barbastro-Monzón.

5 de septiembre de 2010.- La jueza titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Lleida, Beatriz Terrer, desestima la demanda civil presentada por la asociación Amics del Museu de Lleida contra los Obispados de Lleida y de Barbastro-Monzón para determinar la propiedad de 85 de las 111 obras de arte sacro que, desde hace 15 años, están en litigio y que la asociación considera como propiedad exclusiva ilerdense.

27 de octubre de 2010.- El obispo de Lleida, Joan Piris, reclama el auxilio judicial para entregar las obras a Aragón, petición que es desestimada por la Jueza del Juzgado número 4 de Lleida por entender que el Obispado es depositario de las mismas pero carece de entidad para decidir la ubicación final de las mismas.

21 de julio de 2012.- El Juzgado de la Contencioso-Administrativo de Lleida desestima el recurso del Gobierno de Aragón en relación a las piezas de arte reclamadas, señalando que los objetos en litigio pertenecen al patrimonio catalán.

27 de diciembre de 2014.- Ángel-Javier Pérez Pueyo toma posesión como obispo de Barbastro-Monzón.

26 de mayo de 2015.- El Tribunal Supremo confirma la legitimidad del Gobierno aragonés de catalogar como patrimonio propio varios de los bienes eclesiásticos depositados en el Museo Diocesano y Comarcal de Lleida, cuya devolución se reclama desde Aragón, considerando que se trata de piezas del patrimonio aragonés y advirtiendo que la no restitución de las mismas se considera un delito de apropiación indebida.

Septiembre de 2015.- Javier Lambán, presidente del Gobierno de Aragón, hace pública una carta recibida de Artur Mas, presidente de la Generalitat de Catalunya, en la que el mandatario catalán rechaza la posibilidad de devolución de los bienes de parroquias oscenses retenidos en instituciones museísticas de Catalunya.

20 de septiembre de 2015.- Salvador Giménez Valls toma posesión como nuevo obispo de Lleida.

31 de octubre de 2017.- Se celebra un acto de conciliación entre los Obispados aragonés y catalán que deviene en fallido al negarse el de Lleida a atender las reclamaciones expuestas por el de Barbastro-Monzón.

13 de febrero de 2018.- El Obispado de Barbastro-Monzón presenta, por vía telemática, en su nombre y en el de las cuarenta y cuatro parroquias dueñas de las obras sacras, demanda reivindicatoria contra su homólogo ilerdense y contra el Consorcio del Museo Diocesano y Comarcal de Lleida para reclamar la devolución de los 111 bienes que se encuentran en depósito en el citado espacio museístico.

Noviembre de 2018.- El titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 1 de Barbastro (Huesca) establece los días 16 y 17 de mayo de 2019 para la celebración del juicio civil que enfrentará a las diócesis de Barbastro-Monzón y Lleida, junto con el Museu, en el largo contencioso por las 111 obras de arte sacro reclamadas por la diócesis aragonesa cuya propiedad ha sido refrendada por diversas sentencias de tribunales eclesiásticos y civiles.

Mayo de 2019.- Los Servicios Jurídicos de la Generalitat de Catalunya solicitan la suspensión del juicio y aplazar el procedimiento para personarse como entidad demandada.

Mayo de 2019.- El Juzgado de Barbastro desestima la suspensión del juicio presentada por los abogados de la Generalitat, permitiéndoles la participación en el proceso como parte coadyuvante.

16 y 17 de mayo de 2019.- Se celebra en Barbastro el juicio por los bienes de arte sacro de propiedad aragonesa que se hallan en el Museu de Lleida.

VISTO PARA SENTENCIA


NOTA

[*] Se distribuyen entre pintura (29), orfebrería (15), metalistería (21), muebles (4), libros (3), carpintería (1), escultura (11) y textil (27).

 

Dondiniando

«La patria en los zapatos»: Archivo personal

 

Cimbrea el viento los viejos cipreses y acicala la lluvia las primorosas copas de almendros, litoneros, robles y pinos, encharcando santolinas y bojes y formando un barrillo que se adhiere a las deportivas de las jaraneras pandillas que, embozadas en lenes y coloristas chubasqueros ya calados, recogen, sin prisas pese al aguacero, los restos de los festines en la ladera norte del cerro de San Jorge, la familiar colina en la que, desde hace siglos, se festeja la capitulación de la invicta ciudad sarracena de Wasqa a cuyos ejércitos, unidos a los castellanos, vencieran las tropas aragonesas de Pedro I en 1096, en la batalla que la historia llamaría de los llanos del Alcoraz y donde el mágico caballero Jorge, cabalgando por la atmósfera, decantó la victoria, dicen, hacia el expansivo ejército aragonés, obligando a la ciudad de las cien torres a abrir los preciados portalones de sus inexpugnables murallas a aquellas huestes de cristianos montañeses que durante tantos años venían codiciándola. Y así fue como el antiguo poblado de Bolskan, que los romanos celebraron como Osca para pasar a ser bastión de Al-Ándalus del Norte durante cuatro siglos con el nombre de Wasqa, convirtióse en la Huesca aragonesa sin perder jamás la memoria de los pobladores que la habitaron a lo largo de la historia.


Hoy, 23 de abril —Día de Aragón— como en el canto de La Tronada, llueve.


NOTA

Dondiniar es un vocablo aragonés que significa vagar, merodear, ir de un sitio a otro.