«Mural de las víctimas del 3 de marzo de 1976»: Fotografía de dominio público de Zarateman
In memoriam
Francisco, 17 años.
Romualdo, 19 años.
Pedro María, 27 años.
Bienvenido, 30 años.
José, 32 años.
El miércoles 3 de marzo de 1976, a partir de las cinco de la tarde, hora de la asamblea obrera, los huelguistas fueron entrando en la iglesia de San Francisco de Asís, del barrio de Zaramaga de Vitoria. Cerca de cuatro mil accedieron al templo observados por la policía. Uno de los mandos del cuerpo armado contactó con el párroco para que los concentrados desalojaran el recinto o serían sacados a la fuerza; apeló, entonces, el sacerdote al Concordato vigente firmado en 1953 entre el gobierno español y el Vaticano, que otorgaba a la Iglesia Católica protección contra la intrusión policial en sus propiedades… Menos de un minuto después, “la policía atacó y asaltó la iglesia con gases lacrimógenos y material antidisturbios, por lo que, presos del pánico y la asfixia, los allí congregados comenzaron a salir huyendo, momento en el que los policías procedieron a golpear y disparar indiscriminadamente tanto sobre los que intentaban escapar, como sobre los que, desde el exterior, atraían su atención para dejar vía libre a los que abandonaban aquel infierno”.
—(…) ¡Buen servicio!(…) hemos contribuido a la paliza más grande de la historia —comunicó por radiofrecuencia uno de los policías intervinientes.
Más de dos mil disparos. Cinco muertos. Ciento cincuenta heridos.
«Hemos contribuido a la paliza más grande de la historia…»
En la calle —la que Fraga Iribarne, ministro de la Gobernación en aquel momento, decía suya— corrió sangre obrera. Y nadie, en los cincuenta años transcurridos, fue juzgado en España y sentenciado por ello, tras sobreseer el caso la jurisdicción militar —en la que finalmente recayó el sumario— aduciendo que no se había podido acusar de la comisión del delito de homicidio a persona física alguna.
Entre los años 2010 y 2014, familias de represaliados y victimas de la Transición, presentaron 115 querellas —en la actualidad superan las 150— en Argentina, ante la jueza María Servini, siendo uno de los investigados Rodolfo Martín Villa que, en el año 1976, cuando tuvieron lugar los sucesos de Vitoria-Gasteiz, era ministro de Relaciones Sindicales, y al que las partes querellantes consideran, en este caso, presunto responsable de la comisión de cinco delitos de homicidio contra los trabajadores gasteiztarras. Pese a los intentos de Martín Villa y otros querellados para detener este y el resto de procesos, alegando que son hechos prescritos al estar amparados por la Ley de Amnistía de 1977, la magistrada Servini consideró que, al tratarse de crímenes de lesa humanidad, estos no prescriben nunca.
Asesinos de razones y de vidas
que nunca tengáis reposo a lo largo de vuestros días
y que en la muerte os persigan nuestras memorias.
LLUÍS LLACH.- Campanades a Morts.



Ufff. ¡¡¡Qué cuerpo me ha dejado este post!!! Terrible.
Para algunos la guerra duró tres años, para muchos duró 40, hasta la muerte del dictador. Asesinando hasta su último aliento.
Cuantas veces he escuchado esa canción de Lluís Llach. Aún me emociona.
Gracias para que la memoria siga viva.
Salud.
Lo peor es que la represión sobrevivió al dictador y, en esa Transición que pretenden vendernos como maravillosa, las actuaciones policiales dejaban claro que, en lo que a ellos y a sus mandos se refería, nada había cambiado.
A Llach nunca lo escuché mucho, pero esta canción es tan especial…
Donde la justicia no llega, lo hace, siempre la memoria.
Salud.
No tenía ni idea de este acontecimiento. Que no desaparezca nunca ese mural. Gracias por compartir.
Estos sucesos también forman parte de la historia de España; de la Transición, que tuvo inmensas zonas oscuras y vergonzantes. El mural se intenta mantener muy cuidado.
Gracias por el interés.
Lo he leido y he visto el video con mucha atención para no perderme nada. He buscado la biografía de Martín Villa y está en los 91 años, se morirá sin asumir responsabilidades.
Es posible que Martín Villa nunca sea enjuiciado, pero, con la edad que tiene, ya es bastante traqueteo el que ha llevado viéndose imputado y teniendo que declarar, además de tener que contratar abogados; vamos, que una vejez tranquilita no tiene, porque no solo se le han pedido cuentas de los hechos de Vitoria sino de todos los que tuvieron lugar entre 1976 y 1978, años en los que él tuvo diferentes cargos relacionados con Interior.
La verdad juzga, la historia tarde o temprano condena, la memoria no prescribe jamás…
Abrazo hasta allá!!
Esa tríada de máximas deberíamos tenerla bien grabada
Muchas gracias , Carlos (Perrotti).
Salud.
Che fatto terribile, che non ricordavo!
Il dittatore era morto quattro mesi prima e la polizia continuava a reprimere ferocemente i cittadini…
Grazie per questa gentile risposta 🙏🙏🙏
Grazie a te, Luisa.
[…] Crímenes de la Transición: Vitoria-Gasteiz, 50.º aniversario […]
Por un vídeo que me envió un amigo, anoche me dieron las 4 leyendo lo que dice Wikipedia de la Transición y recordé muchas cosas que tenía olvidadas. Pero es que también me di cuenta una vez más de como fueron de vertiginosos aquellos años, de como se acumulaban los sucesos, de como nos llegaban noticias que no se publicaban en la prensa ni en televisión. Y de cómo fueron de sangrientos. Atentados de ETA, atentados del GRAPO, atentados de la policía… Muertos y más muertos todos los días. No, la Transición no fue nada maravillosa. Los que no la vivieron o eran demasiado jóvenes para darse cuenta, piensan ahora que aquello fue fácil, que muerto Franco ya tenía que cambiar todo de la noche a la mañana, pero no fue así, no podía ser así porque el régimen no había muerto con Franco, seguía presente en todas las instituciones y, sobre todo, en la mente incluso de los nuevos políticos, de los que conducían la democracia. No hay más que leer los prolegómenos del 23F.
…Y lo dejo, porque esto es otra entrada.
No fue modélica, como algunos/algunas aún pretenden hacer creer, sino, como señalas, sangrienta y con el antiguo aparato franquista funcionando a todo gas y el llamado ruido de sables sonando amenazante; ni siquiera la aprobación de la Carta Magna cambió las circunstancias, y hubo que esperar a 1982, cuando el PSOE de González obtuvo la mayoría de los votos, para que la administración franquista perdiera fuelle, aunque continuó el terrorismo, inclusive el de Estado.
Por eso siempre digo que no voté nunca a Suárez, pero le guardo respeto y agradecimiento, pues avanzar algo en aquellas condiciones fue tarea de titanes. Aunque fuera simplemente preparar el terreno para los que vinieran después.
Fueron unos años duros y nada fáciles e imagino que, para quienes tanto habíais soñado con la España postdictador, aquellas circunstancias serían un sinvivir.
Bueno, Suárez, por mucho aperturismo y mucho centro, había estado en los círculos del franquismo hasta hacía dos días.
¿la foto es de uso libre en la red?
Sí, es de dominio público, puedes usarla en la Red o fuera de ella.
La transición no fue ni buena ni mala. Fue difícil, muy difícil. Asi es como la recuerdo por lo vivido en mi propia familia. Su origen basado en un consenso fue quizás lo mejor. Pero historias como la que cuentas, no deben ser olvidadas, como tampoco los nombres de aquellos que vivieron impunes a sus tropelías. Como bien apuntas, si no hubo justicia, que quede la memoria. Un abrazo y salud.
Según me han contado personas que la vivieron, fue una época dura de la que no eran capaces de augurar si se iría hacia adelante o hacia detrás. Pregunté: «¿Diríais que fue modélica, como insinua alguna prensa?«, y me miraban como si creyeran que me había vuelto majara.
Salud y bue finde.
Lo recuerdo, lo recuerdo… Yo vivía en Barcelona y oí cantar a Lluis Llach las «Campanadas a mort».
En mi caso, la escuche muchos años después, junto con L’Estaca, en el único concierto suyo al que he asistido.
Hoy por acá es feriado en conmemoración por los 50 años desde el comienzo de la última Dictadura Cívico Militar que secuestró, torturó y desapareció a 30 mil argentinos.
Los que nacimos justo después, apenas nacida la Democracia lo vviimos como una larga sombra que nos persigue y que ha marcado el destino del país para siempre.
Abrazo, querido amigo.
Frodo
Triste pero necesario, imprescindible recuerdo, justo homenaje a las víctimas y sus familias. La memoria no les devuelve la vida pero sí el respeto por lo que fueron; la memoria tendría que ser, también, infranqueable barrera para que semejantes atrocidades quedaran fuera para siempre.
Otro abrazo.