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De lo inveterado

“Parque Miguel Servet: El quiosco en otoño”: Archivo personal


Cuando el caminante se detiene en lo alto de la pendiente suenan en los auriculares prendidos a sus orejas las voces conjuntadas de David Bowie y Freddy Mercury…Pressure pushing down on me…— e inicia un descenso suave, con las deportivas rozando levemente el conocido empedrado y los ojos fijos en la abertura final de la costanilla, allí donde, muchos siglos atrás, estuvo una de las puertas —de las nueve, diez…o más, que no hay acuerdo entre los estudiosos— de la muralla, la que se conoció como Puerta Nueva, desaparecida definitivamente en el siglo XVIII, cuando se construyó, en sobrio ladrillo, la iglesia de San Vicente el Real, tras la demolición del templo románico que, en el siglo XIII y con el nombre de San Vicente el Bajo[*], se había levantado en el lugar donde se cree nació el hijo de Enola y Eutiquio, conocido como Vicente de Huesca o San Vicente Mártir, patrón pequeño de la ciudad y en cuya festividad, el 22 de enero, se prende una gran hoguera y se reparten patatas asadas.

La Compañía, que así es como se conoce popularmente en Huesca a la iglesia de San Vicente el Real, por haber pertenecido a los jesuitas a partir del siglo XVII, brinda su monumental mole —de fachada de ladrillo caravista, con una estatua de piedra del santo en una hornacina situada sobre el portalón de acceso— a la antigua vía romana que atraviesa, a los pies del Casco Histórico, la ciudad. El Coso, que así se llama tal vía, hoy en día peatonal, ha sido, a lo largo de la historia, la gran calle central de la urbe, dividida en dos tramos: El Coso Alto y el Coso Bajo, llamados Cosos de Galán y García Hernández, durante la II República, en recuerdo a los capitanes rebelados contra la monarquía, fusilados en las inmediaciones de Huesca y cuyas tumbas en el cementerio de la localidad siguen siendo muy visitadas.

Supera el caminante el desnivel de la costanilla de Lastanosa y dobla la esquina del templo deteniéndose para contemplar los edificios que apuntan, desde el otro lado de la estrecha calle peatonal, a la vieja iglesia jesuita. Allí enfrente, encarada a San Vicente el Real, estuvo situada la casa-palacio de los Lastanosa, con el más fantástico de los jardines de la época, que llegó a fascinar al mismísimo Felipe IV. Creado bajo los auspicios y la refinada imaginación de Vicencio Juan de Lastanosa, insigne erudito del siglo XVII, mecenas, político, escritor, alquimista, obsesivo jardinero y amante del exotismo; minucioso coleccionista, su biblioteca de más de siete mil volúmenes fue reverenciada por Quevedo, Baltasar Gracián y otros ilustres de la época, que recorrieron las armoniosas estancias del palacete recreándose en los preciados objetos cuidadosamente expuestos en ellas: antigüedades, armas, instrumentos científicos, artilugios, pinturas, esculturas, tapices, monedas, mapas, fósiles… Pero, sobre todo, esos increíbles y portentosos jardines en los que a la abundante vegetación, traída de todo el orbe, se sumaba un completo zoológico (cebras, tigres y otros mamíferos exóticos, avestruces, aves canoras…), un espectacular laberinto esmeradamente geometrizado, caminos de rosaledas y tulipanes, templetes marmolados y zonas acuáticas que incluían fuentes ornamentadas con elementos mitológicos, un embarcadero y un soberbio estanque.

De todos esos prodigios nacidos de la avidez de conocimiento y la vasta fortuna de Vicencio Juan de Lastanosa, nada queda. Su legado se dispersó con su muerte; la casa-palacio fue desmantelada en el siglo XIX y de aquellos originales jardines sólo resta el terreno que, siglos después, conformaría parte del actual Parque Miguel Servet.


Suspira el caminante. Desaparece de su visión interior el suntuoso edificio cuya descripción, a fuerza de leer tantas veces, es capaz de reconstruir en sus figuraciones y encamina sus pasos hacia los veladores del bar abierto junto a la farmacia que guarda, por ubicación, algo de esa esencia Lastanosa que ha ocupado sus pensamientos durante unos minutos. Frente al caminante, relajado ante su café, vela el edificio consagrado a Vicente de Huesca.


[*] En contraposición a la iglesia de San Vicente el Alto, ya desaparecida, que se construyó en el entorno de la Catedral, en el mismo lugar donde en la época de la Wasqa musulmana se ubicaba la mezquita de Ibn Atalib.

A ojo de pájaro

“La picaraza en el cañizal”: Archivo personal


Ronda Bruja, la picaraza, los establos de la yeguada donde comparece, engreída y soberana, cuando Juaquín de [Casa] Foncillas, su valedor, trajina entre los equinos. Acude el ave, chillona y de vuelo desacompasado, al cobijo del hombre que, cinco años atrás, la recogiera, de polluelo, de un nido destrozado y la criara en el granero de las pacas de forraje y paja, donde un jaulón sin puerta le sigue sirviendo de acomodo a su capricho. Bruja es lista, provocadora y con unas dosis de mala sombra que parecen imposibles en un animal de cerebro tan diminuto. Mayoral, el mastín viejo, que la tiene calada, intenta mantenerla alejada de lo que él considera sus dominios, lanzándole secos ladridos a los que ella responde con gritos que semejan carcajadas, ora desde el techado ora desde la valla o del bamboleante jaulón. Cuando la presencia de Juaquín contiene el instinto del inmenso y normalmente apacible Mayoral, Bruja abandona las alturas y brinca en el suelo, sabedora de que el hombre cercenará cualquier iniciativa agresiva de Mayoral o de los otros dos canes que celan la yeguada. El hombre la mima, le da de su propia mano trocitos de hígado de pollo mezclados con arroz y galletas y ella, ladina y zalamera, cuando ya ha dado cuenta del contenido depositado en la mano, le grita, con inteligible pronunciación que asombra a cualquiera que la escucha —salvo al propio Juaquín, que se pasó horas y más horas enseñándole—: “¡Bruuuuja! ¡Bruuuuja!“. Y se aleja volando hacia donde pulula el grupo de picarazas con las que hace migas. O se posa, ufana, en el cañizal de A zequieta, desde donde avista y controla el ir y venir de animales y humanos.

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“Fractal Jesús”: Antonio Russo

 

En 1995, ciento once parroquias de la provincia de Huesca que, hasta entonces, habían sido administradas, en materia religiosa, por la diócesis de Lleida, pasan a depender de la diócesis de Barbastro-Monzón, cuyo obispo reclama a su homólogo leridano la devolución de las piezas sacras —ciento once, perfectamente reconocibles[*]— pertenecientes en origen a cuarenta y cuatro parroquias aragonesas y que se hallan depositadas en el Museu Diocesá de Lleida.
Ante la negativa de las autoridades civiles de la ciudad del Segre y de la Generalitat al retorno a Aragón de los bienes eclesiásticos, el obispo de Barbastro-Monzón presenta diversas reclamaciones ante el Vaticano, que se resuelven a favor de la diócesis aragonesa, sin que esta circunstancia rectifique la actitud de la Generalitat que argumenta que las piezas en litigio forman parte del patrimonio sacro —e indivisible— de Catalunya, al amparo de la ley 9/1993, y, como tales, se hallan inscritas en el inventario correspondiente.
En junio de 2008, Xavier Salinas, administrador apostólico de la diócesis de Lleida, se compromete formalmente con Alfonso Milián, obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, a devolver el arte sacro en un plazo de treinta días; la devolución no se lleva a efecto por la negativa del Departament de Cultura de la Generalitat.

Y, así, han transcurrido veinticuatro años… hasta el juicio celebrado, en dos sesiones, los días 16 y 17 de este mes de mayo.

 

LÍNEA DEL TIEMPO: RETABLO DE MENDACIDAD

1995.- Ciento once parroquias de pueblos aragoneses que se hallaban adscritas al obispado de Lleida pasan a formar parte de la diócesis de Barbastro, que toma el nombre de diócesis Barbastro-Monzón.

1995.- Ambrosio Echebarría, obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, reclama a la de Lleida el traslado a Barbastro de las obras de las parroquias aragonesas que se hallan en depósito en la diócesis catalana.

1997.- El Gobierno de Aragón emprende acciones ante el Tribunal Eclesiástico para agilizar la devolución de las obras.

1998.- El Vaticano dicta una resolución favorable a la diócesis de Barbastro-Monzón sobre las obras del patrimonio aragonés que siguen en depósito en la diócesis de Lleida.

2001.- Se crea una Comisión de Estudio para determinar las obras a devolver.

2002.- El Vaticano desestima un recurso del obispado de Lleida en el que se solicitaba la no devolución de las obras en litigio.

2002.- Recurso de súplica del obispado de Lleida ante el Vaticano, que es inmediatamente desestimado.

2005.- La Congregación para los Obispos ordena la devolución de las obras en un plazo de treinta días.

2005.- El obispo de Lleida, Francesc Ciuraneta, presenta un recurso de súplica a la Signatura Apostólica, que le responde negativamente.

2005.- El obispo de Lleida, ante las órdenes del Vaticano, pide permiso a la Generalitat de Catalunya para proceder a la devolución de las obras. La Generalitat se opone.

2006.- El Parlament de Catalunya aprueba una moción que proclama la unidad de la colección museística al objeto de que las 111 obras reclamadas por Aragón no sean traspasadas.

2006.- El obispo de Lleida presenta un recurso en el Tribunal de la Rota Romana que no es admitido a trámite.

2007.- El Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica de Roma rechaza el último recurso presentado por el obispado de Lleida.

2008.- El administrador apostólico de la diócesis de Lleida, Xavier Salinas, y el obispo de Barbastro-Monzón. Alfonso MIlián, acuerdan retomar el mandato de la Congregación de los Obispos de 2005 para la devolución de las obras en litigio en un plazo de treinta días.

2008.- El Departament de Cultura de la Generalitat se opone a la devolución de las obras de las parroquias aragonesas al entender que se hallan catalogadas como patrimonio catalán.

Julio de 2008.- La Asociación de Amics del Museu de Lleida interpone una demanda civil para dilucidar la propiedad de las obras reclamadas por Aragón.

21 de septiembre de 2008.- Joan Piris toma posesión como nuevo obispo de Lleida.

Octubre de 2008.- El Juzgado de Instrucción número 4 de Lleida desestima el recurso presentado por el Obispado de Barbastro-Monzón a propósito de la admisión a trámite de la demanda de la Asociación de Amics del Museu y se declara competente para juzgar, por vía no eclesiástica, la propiedad de parte de las obras en litigio.

16 de diciembre de 2008.- El obispo de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, presenta una protesta formal ante su homologo leridano por autorizar la cesión de parte de las piezas reclamadas para una exposición a celebrar en Filadelfia (EEUU). El Nuncio Apostólico se pronuncia en idénticos términos.

12 de febrero de 2009.- El obispo de Lleida, Joan Piris, pide al Conseller de Cultura de la Generalitat, Joan Manuel Tresserras, una autorización para entregar a Aragón las obras de arte sacro en litigio.

Febrero de 2009.- El presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, anuncia la decisión de su gabinete de emprender acciones penales contra las instituciones y personas del Consorcio del Museu de Lleida por la retención de los bienes aragoneses.

Febrero de 2009.- La Secretaría de Estado del Vaticano exige la entrega inmediata a Aragón de las obras reclamadas, amenazando a Lleida con la retirada del obispado del ente que gestiona el Consorcio del Museu Diocesá.

10 de marzo de 2009.- La Consejera de Cultura y Deporte de Aragón, Mª Victoria Broto, envía una misiva a Joan Piris, obispo de Lleida, para que exija al Consorcio del Museu la entrega de las obras y evitar, así, la intervención de los juzgados civiles.

Marzo de 2009.- El Conseller de Cultura de la Generalitat, Joan Manuel Tresserras, anuncia la disposición de su departamento a devolver 27 de las piezas reclamadas, siempre que haya un acuerdo global entre Aragón y Catalunya y se acepten las condiciones de la Generalitat.

Marzo de 2009.- La Consejera de Cultura de Aragón, Mª Victoria Broto, mantiene la exigencia del retorno de TODAS las obras y critica el planteamiento de su homólogo de la Generalitat que, hasta la fecha, se había referido a la unidad museística como argumento mayor para retener las obras sacras aragonesas.

12 de marzo de 2009.- El abogado ribagorzano Jorge Español presenta una denuncia penal contra la catalogación realizada por la Generalitat en 1998 de las obras del Museu Diocesá, argumentando que se trata de un subterfugio para no devolver los bienes aragoneses.

13 de marzo de 2009.- La Asociación para la Defensa del Patrimonio Aragonés, (APUDEPA), denuncia ante la Fiscalía del Tribunal Supremo a cuatro antiguos consellers de Cultura de la Generalitat, por la posible comisión de delitos cuando adoptaron decisiones dirigidas a bloquear la entrega a Aragón de los bienes de las parroquias de la diócesis de Barbastro-Monzón.

5 de septiembre de 2010.- La jueza titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Lleida, Beatriz Terrer, desestima la demanda civil presentada por la asociación Amics del Museu de Lleida contra los Obispados de Lleida y de Barbastro-Monzón para determinar la propiedad de 85 de las 111 obras de arte sacro que, desde hace 15 años, están en litigio y que la asociación considera como propiedad exclusiva ilerdense.

27 de octubre de 2010.- El obispo de Lleida, Joan Piris, reclama el auxilio judicial para entregar las obras a Aragón, petición que es desestimada por la Jueza del Juzgado número 4 de Lleida por entender que el Obispado es depositario de las mismas pero carece de entidad para decidir la ubicación final de las mismas.

21 de julio de 2012.- El Juzgado de la Contencioso-Administrativo de Lleida desestima el recurso del Gobierno de Aragón en relación a las piezas de arte reclamadas, señalando que los objetos en litigio pertenecen al patrimonio catalán.

27 de diciembre de 2014.- Ángel-Javier Pérez Pueyo toma posesión como obispo de Barbastro-Monzón.

26 de mayo de 2015.- El Tribunal Supremo confirma la legitimidad del Gobierno aragonés de catalogar como patrimonio propio varios de los bienes eclesiásticos depositados en el Museo Diocesano y Comarcal de Lleida, cuya devolución se reclama desde Aragón, considerando que se trata de piezas del patrimonio aragonés y advirtiendo que la no restitución de las mismas se considera un delito de apropiación indebida.

Septiembre de 2015.- Javier Lambán, presidente del Gobierno de Aragón, hace pública una carta recibida de Artur Mas, presidente de la Generalitat de Catalunya, en la que el mandatario catalán rechaza la posibilidad de devolución de los bienes de parroquias oscenses retenidos en instituciones museísticas de Catalunya.

20 de septiembre de 2015.- Salvador Giménez Valls toma posesión como nuevo obispo de Lleida.

31 de octubre de 2017.- Se celebra un acto de conciliación entre los Obispados aragonés y catalán que deviene en fallido al negarse el de Lleida a atender las reclamaciones expuestas por el de Barbastro-Monzón.

13 de febrero de 2018.- El Obispado de Barbastro-Monzón presenta, por vía telemática, en su nombre y en el de las cuarenta y cuatro parroquias dueñas de las obras sacras, demanda reivindicatoria contra su homólogo ilerdense y contra el Consorcio del Museo Diocesano y Comarcal de Lleida para reclamar la devolución de los 111 bienes que se encuentran en depósito en el citado espacio museístico.

Noviembre de 2018.- El titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 1 de Barbastro (Huesca) establece los días 16 y 17 de mayo de 2019 para la celebración del juicio civil que enfrentará a las diócesis de Barbastro-Monzón y Lleida, junto con el Museu, en el largo contencioso por las 111 obras de arte sacro reclamadas por la diócesis aragonesa cuya propiedad ha sido refrendada por diversas sentencias de tribunales eclesiásticos y civiles.

Mayo de 2019.- Los Servicios Jurídicos de la Generalitat de Catalunya solicitan la suspensión del juicio y aplazar el procedimiento para personarse como entidad demandada.

Mayo de 2019.- El Juzgado de Barbastro desestima la suspensión del juicio presentada por los abogados de la Generalitat, permitiéndoles la participación en el proceso como parte coadyuvante.

16 y 17 de mayo de 2019.- Se celebra en Barbastro el juicio por los bienes de arte sacro de propiedad aragonesa que se hallan en el Museu de Lleida.

VISTO PARA SENTENCIA


[*] Se distribuyen entre pintura (29), orfebrería (15), metalistería (21), muebles (4), libros (3), carpintería (1), escultura (11) y textil (27).

 

En el camino

“La Escorrentía”: Archivo personal


Los grupos de mochileros y senderistas que acceden al Barrio, desde las diferentes rutas de la sierra, por el camino de la Escorrentía ignoran que ese singular sendero de fina pedriza y sinuoso trazado es, en realidad, un barranco —seco desde hace noventa años— que, en algún momento geológico, formó parte del río que, a pocos metros de desnivel, corre paralelo durante cerca de tres kilómetros.

En ese lecho de guijarros y hierba, bordeado de una inigualable muestra de flora silvestre, pereció ahogado, allá por 1907, el repatán[*] que cuidaba los cordericos de Casa Casimiro —casona ya inexistente cuya ubicación ocupan actualmente los establos de la yeguada de monte de Casa Foncillas—. Una fuerte tormenta abrileña sorprendió a Vicentito —que así se llamaba el repatán, de ocho años— de regreso al Barrio y, según se cree, intentó atajar por la Escorrentía, que apenas llevaba tres palmos de agua, con tan desgraciada suerte que cayó una tromba de agua que arrastró a pastorcillo y corderos barranco adelante; dos días después encontraron el cuerpecito del niño flotando en el río, en la poza del molino, y, junto al pobre muchacho, algunos de los animales que pastoreaba. En una fotografía realizada en 1908 por el reconocido pireneísta francés Lucien Briet desde el altozano del derrubio, se aprecia, junto a la magnificencia acuosa del río, un tramo del barranco de la Escorrentía rebosante de agua, como documento gráfico de lo que un día fue el ahora transitado y seco sendero.

En 1945, cuando hacía años que la Escorrentía no era sino un pedregal olvidado por el agua, el barranco se convirtió, al abrigo de la vegetación, en el lugar donde el entonces joven señor Anselmo, enlace de los guerrilleros de la partida de Villacampa, depositaba —en diversos escondrijos— comida, munición y mensajes para los maquis que operaban en la Sierra de Guara. En una de aquellas peligrosas idas y venidas fue interceptado por una pareja de la Guardia Civil, obligando a uno de los guerrilleros a salir de su escondite y encañonar a los civiles, a los que desarmó dando tiempo a que el señor Anselmo, que conocía a los guardias y pidió que no se les hiciera daño alguno, huyera de allí para terminar echándose al monte, donde permaneció tres años y medio; vana fuga porque, aunque el joven Anselmo no lo supo hasta mucho tiempo después, aquellos guardias imberbes silenciaron el incidente ante sus superiores y nunca se le persiguió.


[*] En arag., niño o joven que ayudaba al pastor adulto.

Dondiniando

“La patria en los zapatos”: Archivo personal

 

Cimbrea el viento los viejos cipreses y acicala la lluvia las primorosas copas de almendros, litoneros, robles y pinos, encharcando santolinas y bojes y formando un barrillo que se adhiere a las deportivas de las jaraneras pandillas que, embozadas en lenes y coloristas chubasqueros ya calados, recogen, sin prisas pese al aguacero, los restos de los festines en la ladera norte del cerro de San Jorge, la familiar colina en la que, desde hace siglos, se festeja la capitulación de la invicta ciudad sarracena de Wasqa a cuyos ejércitos, unidos a los castellanos, vencieran las tropas aragonesas de Pedro I en 1096, en la batalla que la historia llamaría de los llanos del Alcoraz y donde el mágico caballero Jorge, cabalgando por la atmósfera, decantó la victoria, dicen, hacia el expansivo ejército aragonés, obligando a la ciudad de las cien torres a abrir los preciados portalones de sus inexpugnables murallas a aquellas huestes de cristianos montañeses que durante tantos años venían codiciándola. Y así fue como el antiguo poblado de Bolskan, que los romanos celebraron como Osca para pasar a ser bastión de Al-Ándalus del Norte durante cuatro siglos con el nombre de Wasqa, convirtióse en la Huesca aragonesa sin perder jamás la memoria de los pobladores que la habitaron a lo largo de la historia.


Hoy, 23 de abril —Día de Aragón— como en el canto de La Tronada, llueve.


Dondiniar es un vocablo aragonés que significa vagar, merodear, ir de un sitio a otro.

 

Herrumbre

“Korapiloa”: Txipi Txipiron


Viendo y escuchando a algún espécimen con ínfulas de guardián de las esencias visigóticas —cuando por fisonomía y hechuras podría recorrer, con o falto de kuffiya, la península Arábiga sin que nadie sospechara su procedencia occidental— aflora en la memoria el coronel Dax —cuan inmenso Kirk Douglas interpretándolo— de la extraordinaria y antimilitarista película kubrickiana Senderos de Gloria, enfrentándose al perverso Paul Mireau, el general dispuesto a sacrificar a sus soldados en nombre, ¡cómo no!, de la excelsa patria, y escupiéndole al rostro aquella tajante sentencia de Samuel Johnson: «El patriotismo es el último refugio de los canallas».

Foutaises

“Carpaccio”: Archivo personal


A mediodía se encaminan a La Goyosa donde, a pie de barra, comparten un carpaccio de encurtidos de champiñones y avellanas con romescu, navajas y queso, seguido de crema de tubérculos con manzana y vieiras que las mantiene en silencio, atentas en exclusiva al nimio recorrido de los cubiertos, deliciosamente colmados, del plato a la boca. Mientras esperan el tiramisú, maman Malika saca de su bolso un paquete envuelto en vistoso papel a franjas añiles y fucsias y se lo tiende a su hija, la veterinaria que se ocupa de la salud de los gatos del Barrio. “Es una biografía de un falsificador de cuadros y colaboracionista de los nazis que vivió unos años en Roquebrune”, le explica. “A mam’zelle Valvanera le he comprado una carpeta de arte sobre Le Corbusier… Cómo me decepcionó su tumba… Es tan fría… A mí me pareció fea y sin alma. Será porque no entiendo de arquitectura”.

Maman Malika, que ha pasado unos meses en Roquebrune atendiendo a su nuera, madre de un bebé prematuro, saborea el tiramisú compartido con su hija sin dejar de explayarse sobre los repetidos cólicos del pequeño Claude, la simpleza de la cabaña que diseñó y habitó el gran arquitecto, las lujosas villas de las celebridades, la elegancia de la cercana Montecarlo y el reciente aumento de sueldo de su hijo, que trabaja en las cocinas de un establecimiento de renombre de la Côte d’Azur. Sobre la barra, junto a la copa de agua de la veterinaria, entre las franjas añiles y fucsias cuidadosamente rasgadas, se entrevé la parte superior de la portada del libro, ilustrada con una reproducción de Los discípulos de Emaús, suprema falsificación realizada por el mejor y más avezado copista de Vermeer, el engatusador, oportunista, malévolo y hasta proveedor de arte (falsificado por él mismo) de Göring, Han Van Meegeren, que, acusado de traición, malversación del patrimonio nacional y colaboración con el enemigo y, como consecuencia, condenado a la horca, eludió la pena capital demostrando que no era sino un experto conocedor de diversas técnicas pictóricas para completar con precisión cualquier lienzo con el estilo personal de varios de los grandes maestros de la pntura.

Pulsiones

“Tiempo de langostos”: Archivo personal


Ascienden las caminantes hasta el Barrio atajando por la brecha que saja la vertical del congosto formando un sendero estrecho —poblado de cascajos— que termina cerca de la parte trasera del bar del Salón Social, donde Olarieta, la cocinera, que las ha observado desde las cristaleras del mirador, las recibe con un “Vais a matar a Mam’zelle[1] haciéndola ir por el derrubio“, que no recibe más respuesta que una sonrisa de la aludida mientras el sexteto desfila hacia una de las mesas que Josefo, el camarero, está terminando de montar en el exterior, bajo el emparrado.

Parlotean las caminantes desparramadas, más que sentadas, en los sillones metálicos y sirve Olarieta rebanadas de pan recién tostado y untado con ajo y aceite como acompañamiento de los tazones de leche y tacitas de café que atestan la mesa de tablero ovalado.

Despierta el Barrio en la avanzadilla cálida del domingo mientras el reloj de la torre campanea ocho veces y el mercurio del termómetro anclado a la pared de piedra del bar señala 9º de temperatura.


En la esquina del muro del almacén, indiferentes a las mujeres que desayunan, una pareja de langostos[2] festeja, en abrazo amoroso, la primavera.


[1] Apelativo que dan a la vieja maestra sus antiguos pupilos y pupilas.
[2] En aragonés, saltamontes.

Lebensborn

“Futuro”: Archivo personal


La ficción como hipótesis de trabajo.

En la España distópica de Pablo Casado, presidente del gobierno del Reino del Partido Popular, se construirán inmensos complejos de tinajerías donde se alojarán las inmigrantes ilegales que, abocadas a la deportación o a servir de vasijas contenedoras de vidas al servicio del país de acogida momentánea, opten por la segunda modalidad, que no las librará de ser puestas en la frontera una vez cumplida su obligación paridora, pero las transformará, durante el período de gestación de los futuros españoles y españolas, en vientres extremadamente cuidados y bendecidos, fuentes de vida cuyos frutos serán criados por parejas legal y moralmente establecidas que educarán a esas criaturas en los nobles principios de la España donde, antaño, no se ponía el Sol.[*]


[*] Afirma Pablo Casado que ha sido víctima de una fake news. Cada cual que lo interprete como desee.

Quince años

“In Memóriam”: Archivo personal


«Nosotros solo somos una familia corriente a la que la Historia tocó con sus dedos funestos. Nunca quisimos salir de la discreción de una vida sencilla, hasta que el terrorismo yihadista nos alcanzó. Tras el asesinato de nuestro hijo, enfrentamos nuestra vida privada, la existencia de gente común que sufre una muerte, con toda la entereza y esperanza que podemos. Pero en lo público, en lo que no nos quedó más remedio que arrostrar, exigiremos hasta el fin de nuestros días la justicia de la reparación y la memoria digna de lo sucedido».- Marisol Pérez Urbano, madre de Rodrigo, víctima del atentado terrorista del 11 de marzo de 2004; autora del libro DINOS DÓNDE ESTÁS Y VAMOS A BUSCARTE.