Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 21 febrero 2010

"Straight To Heaven" Lynda Lehmann

“Straight to Heaven”: Lynda Lehmann


Jáctanse los apologistas de la Teocracia de los más de doscientos cincuenta y dos millones de euros recibidos por la Iglesia Católica Apostólica y Romana en concepto del 0’7% que se le atribuye en el IRPF al marcar, los contribuyentes que así lo han decidido, la casilla correspondiente. Y lánzanse a proclamar “el fortísimo arraigo de la Iglesia en la sociedad española” que ha llevado “a la mayor parte de la ciudadanía“, con obligación de realizar la Declaración del Impuesto sobre la Renta, “a reforzar su apoyo a la Iglesia, víctima de maniobras partidistas que merecen un rechazo contundente”.

Quédanse con el considerable óbolo de la limosnera que el Estado  -constitucionalmente aconfesional-  graciosamente les sirve a domicilio, pero desdeñan la segunda lectura, que convierte a la pomposa mayoría católica de tan repetidas aleluyas en menos abundante de lo que la Conferencia Episcopal pregona. Porque la casilla del oprobio ha sido señalada, en el ejercicio referido al año 2008, por el 34’3% de los tributarios; o, lo que es lo mismo, el 65’7% la ha obviado.

Read Full Post »

Cantata higrométrica

"Panorama desde el puente" (Venecia)

“Panorama desde el puente”: Archivo personal


A las siete de la mañana los visitantes ya se hallan degustando los alimentos del buffet. Finas lonchas de York gelatinoso acompañadas de queso tierno, huevos duros y panecillos blancos, tostadas con el sello del grill grabado en las dos caras, mantequilla, mermelada de frambuesa, zumos de melocotón y naranja y cuatro tazas generosas de café, dos de ellas con una nube diminuta de leche.

Bonjour.

Ella, a la que ya han bautizado como Audrey Hepburn, se detiene, con una sonrisa a medio dibujar, y ladea la cabeza bajo la pamela contemplando cada ángulo del comedor, dirigiéndose después, erguida, hacia una de las mesas bajo los ventanales.

A las ocho, los trece clientes del hotel Palladio de Mestre, que forman parte del grupo de turistas de Gabriella, la guía, ya han dado cuenta del primer refrigerio del día y charlan, en dos pequeños grupos, ante la puerta de entrada al hotel mientras esperan la llegada del microbús que los acercará a la dársena para tomar el ferry a Venecia. Audrey pasea y fuma sin integrarse en ninguno de los grupos pero sonriendo cada vez que alguno de sus compañeros  -los cuatro visitantes, sobre todo-  cruza sus ojos con los suyos.

Gabriella imparte instrucciones en francés e inglés a través de los whispers que cada turista lleva, a modo de audífono, sobre la oreja. “En Piazza San Marco se nos unirá un grupo de españoles. Como sé  que  entre ustedes hay quienes hablan español [sonrisa cómplice hacia los cuatro visitantes], les agradecería que colaboraran para que el nuevo grupo pueda seguirnos sin problemas”.

En la piazza la lluvia golpea las losetas de Istria y la fauna humana se apelotona bajo los soportales del Palazzo Ducale. Audrey fuma, displicente, ajena a la lluvia que llena de brillos su pamela negra y humedece el raso malva de sus peep-toe-shoes.

Gabriella se mezcla con el gentío guarecido de la lluvia. “Spagna? Spagnolo?“, pregunta a unos y otros. Finalmente, bajo los arcos de las Procuradurías Viejas, en el Caffè Quadri, localiza al grupo de españoles, que resultan ser cinco parejas de jubilados en trance de estupefacción al conocer el monto de la cuenta por siete expressos y tres aguas minerales que han tomado sentados en la terraza del afamado y antiquísimo café.

Detienen las nubes su maná acuoso y los turistas de Gabriella se agrupan bajo il Campanile para conocer el programa del día. Los ocho ingleses y los diez españoles visitarán, con la guía, la basílica y el palazzo; los cinco franceses  -los cuatro visitantes y Audrey-, que realizaron la visita el día anterior, tendrán la mañana libre hasta la hora del almuerzo.

Vamos a llegarnos a Rialto. ¿Viene usted?

Audrey asiente y acomoda el paso de sus preciosos zapatitos al ritmo de las deportivas de sus acompañantes.

Se alejan los nubarrones remontando el Adriático y enciende Audrey su enésimo cigarrillo mientras una gota de agua se desprende de su pamela y resbala, enseñoreada, por uno de sus brazos.

Read Full Post »