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Posts Tagged ‘xenofobia’

“Juegos”: Archivo personal


Cuando madame Lerner asoma entre la arcada de setos que separa ambas parcelas portando una bandeja cubierta con un paño floreado, saludando, gozosa, al grupo que desayuna en el jardín y anunciando: “Aquí llega la prometida fougasse”, maman Malika hace un aparte con su hija, la veterinaria que se ocupa de la salud de los gatos del Barrio, y le advierte: “Ni una palabra sobre Ménard delante de Maryvonne”. “¿Quieres que me quede callada mientras madame Lerner alaba a ese xenófobo?”. “Sí. Eso mismo quiero que hagas”.


(…)


    —Y entonces, madame Lerner, ¿cuándo cree usted que el alcalde Ménard obligará a los extranjeros de Béziers a coserse una media luna en la ropa? ¿O quizás no hará falta porque se nota enseguida de dónde proceden?

El cuchillo con que maman Malika está troceando la fougasse parece quedar atascado en la masa. Iliane y Étienne miran con atención a Maryvonne Lerner, y María Petra, cuyo francés es rudimentario pero que se ha percatado de la reacción de maman Malika ante las palabras de la veterinaria, le susurra a Iliane: “¿Qué ha dicho? ¿Qué ha dicho?”.

Con el último eco del “Assez!!!” dirigido a su hija por una furiosa maman Malika, Maryvonne Lerner, estirando todavía más su permanente sonrisa afable, ajena a la ironía y a las risitas maliciosas de Iliane, Maria Petra y Étienne, responde: “Oh, no… Es un hombre encantador que sólo busca lo mejor para la ciudad. Si lo conocieras… Sólo quiere que Béziers vuelva a ser…”. Maman Malika la interrumpe: “Venga usted, que le enseño cómo han quedado las nuevas cortinas de los dormitorios. Ayer mismo vinieron a colocarlas y…”.


Avanza el Sol por la alfombra de césped donde la niña, absorta en sus juegos e indiferente a la conversación de los adultos, tararea una melodía imprecisa.



Robert Ménard, exmilitante de la Liga Comunista, antiguo periodista, alcalde ultraderechista de Béziers, xenófobo practicante e instigador de un censo étnico en la ciudad que rige, fue uno de los fundadores de Reporteros Sin Fronteras, asociación que presidió de 1985 a 2008.

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“The Dreaminess”: Archivo personal


«Las injusticias espantosas de que los gitanos han sido víctimas durante siglos y cuyo resultado fue privar a mi generación y a las precedentes de todos los derechos cívicos, habrían podido continuar en nuestro país si Katarina Taikon no hubiera emprendido, hacia 1960, la lucha contra los prejuicios y el racismo bajo todas sus formas, mediante sus libros de carácter social, sus incontables artículos publicados en la prensa y sus gestiones ante miembros del gobierno, del Parlamento y de los partidos políticos.»Rosa Taikon, 87 años, reputada orfebre sueca de etnia gitana, Premio Olof Palme 2013 por su defensa de los derechos humanos.


Los Taikon procedían de Rusia, donde el abuelo, músico itinerante, ejercía el oficio de platero que también enseñó a su hijo mayor, Johan. Al declararse la guerra ruso-japonesa en 1905, el clan Taikon emigró a Suecia, instalándose en un campamento temporal  las leyes suecas sólo permitían la acampada de gitanos en un mismo lugar durante tres semanas, pasado ese tiempo, eran obligados a trasladarse a otra ubicación—. Johan Taikon, que se ganaba la vida tocando el violín, conoció, en 1923, en un restaurante de Göteborg, a la camarera gadjé[1] Agda Karlsson. Enamorados ambos, Agda se trasladó al campamento romaní y se integró en el grupo. La felicidad de la pareja apenas duró 9 años. Unos meses después del nacimiento de la cuarta de sus hijos  Katarina, nacida el 29 de julio de 1932—  Agda Karlsson falleció de tuberculosis. Rosa, la segunda hija de Johan y Agda, y seis años mayor que la pequeña Katarina, asumió las tareas de la madre fallecida, cuidando y protegiendo a sus hermanos hasta que Johan Taikon volvió a matrimoniar con una mujer gadjé cuyo comportamiento con sus hijastros difería poco del que, tradicionalmente, se describe en los cuentos infantiles.

Cuando sus hijas tuvieron edad suficiente, Johan Taikon, hizo algo que no contemplaba la rígida sociedad sueca que habitaba lejos de los infectos terrenos donde se obligaba a vivir a los gitanos: Pretendió escolarizar a sus hijas. No llegó a un año la aventura escolar. Los insultos y los golpes que recibían las hermanas Taikon de sus compañeras ante la indiferencia de las profesoras las obligó a abandonar el aprendizaje soñado.

A los catorce años, presionada por su entorno, Katarina contrajo matrimonio con un muchacho veinteañero cuyos malos tratos la obligaron a abortar y, en última instancia, a regresar con su familia. De nuevo juntas, Rosa y Katarina Taikon se replantearon sus vidas. Querían trabajar, estudiar, vivir en un piso  derechos estos, el de educación y el de acceso de los gitanos a una vivienda, que las leyes suecas sólo recogerían, restrictivamente, en 1959; hasta 1956 se mantuvieron las deportaciones de gitanos a campamentos especiales y entre 1934 y 1974 estuvo en vigor una ley que contemplaba la esterilización de hombres y mujeres de etnia gitana si así lo decidían las autoridades—  y relacionarse de igual a igual con las personas no gitanas. Decididas, abandonaron el campamento y se mezclaron, como dos suecas más, en la populosa ciudad de Estocolmo.

A finales de 1940 Katarina y Rosa Taikon intervinieron en algunas películas suecas y obtuvieron, por fin, el acceso a una vivienda. En 1958, con 26 y 32 años, pudieron reanudar sus estudios lo que, en su caso, implicaba, aprender a leer y escribir correctamente. Era el primer paso hacia la meta que ambas ya se habían trazado: Hacer extensibles todos los derechos al conjunto de la ciudadanía, independientemente de su etnia o creencias.

A finales de la década de los cincuenta, conoció Katarina a su segundo marido, el fotógrafo Björn Langhammer, que se convertirá en el documentalista de su lucha en la siguiente década. Un hecho luctuoso e incomprensible dará más fuerza al empeño de las hermanas Taikon: El asesinato, por motivos étnicos, de Paul Taikon, de 38 años, el hermano mayor, acaecido en 1962. Rosa decidirá, entonces, proseguir con la tradición familiar de trabajar la plata; Katarina publicará su primer libro para mostrar a la sociedad sueca la miserable vida de sus compatriotas gitanos. Conferencias, artículos, libros, documentales, intervenciones en radio y televisión y manifestaciones cada vez más numerosas por las calles del país serán las plataformas desde las que denunciar las condiciones de vida de los romaníes. Katarina empieza a ser una activista conocida. Y molesta. Su pequeña hija Angelica sufrirá en el colegio las consecuencias  agresiones verbales y físicas—  de las denuncias públicas de su madre.

En 1964, Katarina Taikon consigue mantener una reunión pública con Martin Luther King  desplazado a Suecia para recoger el Premio Nobel de la Paz—,  que las autoridades suecas no consiguieron ocultar pese a la complicidad de los grandes medios escritos.

En 1969  y hasta 1981—  convencida de que la educación en la solidaridad y el respeto por las diferencias ha de empezar en la infancia, Katarina Taikon inicia la publicación de las exitosas novelas semiautobiográficas que bajo el título genérico de Katitzi, narran, en trece libros, la vida de una niña gitana que lucha por mantenerse en una sociedad sueca que sueña convertir en igualitaria y acogedora y donde, con un lenguaje sin artificios, recrea sus propias vivencias en los diferentes campamentos gitanos de su infancia. Katarina quería, además, terminar con esa visión romántica y falsa dada por los escritores suecos sobre los gitanos y que, según sus propias palabras, “tanto deforman la realidad de quienes, durante siglos, se han visto afectados por leyes injustas y discriminatorias”.

El exceso de trabajo y los continuos viajes terminaron por deteriorar la salud de Katarina Taikon. En 1982, exhausta, sufrió un accidente cardiovascular que la mantuvo en coma irreversible durante trece años. Falleció el 30 de diciembre de 1995.


En el año 2000 las leyes suecas reconocieron a los gitanos como minoría étnica y el rromanés como lengua propia del Pueblo Gitano, reconocimiento por el que tanto lucharon las hermanas Taikon, que consideraban que los gitanos podían conservar su propia cultura y sus tradiciones, el idioma, la música y el folklore sin dejar de ser parte de la sociedad sueca.


Lawen Mohtadi, escritora sueca de origen kurdo, publicó en el año 2012 una completa biografía de Katarina Taikon bajo el título Den dag jag blir fri, “El día que fui libre”.

[1] Dícese, en rromanés, de la persona que no pertenece a la etnia gitana.

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“Cold Heart”: Rick Simpson



Yo soy de la opinión de los que son perseguidos”.
Alphonse de Lamartine.


En la capital de la Región de las Marcas, donde las olas del Adriático arrullan los últimos suspiros de la tarde con cantatas del Cisne de Pesaro mientras los turistas con posibles toman tournedos alla Rossini servido sobre cerámica mayólica, los derechos humanos se tasan a dos mil cien euros la reivindicación, con gravamen de insultos, desalojo y la consideración de energúmeno entre los pesareses de bien, para quienes los más desfavorecidos de su turística sociedad merecen análogo miramiento que los detritus evacuados en los retretes.

[…]

El día 28 de abril, en Pesaro, donde las suntuosas suites de los exclusivos hoteles no se desmoronan cuando son ocupadas por el bellaco de turno arropado por su cartera de valores de origen criminal, el Tribunal de Justicia absolvió finalmente del delito de obstrucción policial a los activistas pro Derechos Humanos Roberto Malini y Dario Picciau, integrantes de la asociación EveryOne Group, sobre los que pendía, desde el año 2010, una condena ejemplarizante por haber prestado ayuda humanitaria a tres jóvenes de etnia romaní hostigados por la policía, así como por oponerse, mediante resistencia pacífica, a las agresivas redadas policiales en los campamentos gitanos y denunciar públicamente la violencia ejercida contra criaturas menores de edad, personas ancianas y mujeres, dos de las cuales perdieron a los bebés que esperaban al ser desalojadas violentamente junto a sus familias.


…y en los arenales, van y vienen las olas apátridas meciendo sus enaguas de espuma al compás de los lejanos violines gitanos.

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“The Memory Of The Kids”: Mirko Barone


Poco podía imaginarse el fotógrafo y documentalista italiano Livio Mancini el uso  -y abuso-  que el periódico ultraderechista suizo en lengua alemana, Die Weltwoche, haría de su reportaje fotográfico en el gueto de Gjakova, en Kosovo, desgraciado enclave donde, sobre un estercolero que la OMS ha calificado como “de alta toxicidad e incompatible con cualquier asentamiento humano“, se hacinan un indeterminado número de personas de etnia gitana, tanto de origen albanés como supervivientes de las limpiezas étnicas inseparables de las luchas fratricidas que, años atrás, fragmentaron la antigua República de Yugoslavia.

Livio Mancini, “apasionadamente comprometido con la producción de proyectos que cuentan historias profundas y personales”, realizó, en septiembre de 2008, una serie de fotografías  –The Garbage Gang. Kosovo–  que exponen, sin aditamentos, la trágica realidad de la infancia romaní del gueto kosovar. Cuatro años después, una de las fotografías de Mancini  –la que muestra a un niño romaní apuntando a la cámara con una pistola de juguete–  ha servido para ilustrar un nauseabundo reportaje  -ajeno al autor de la fotografía original-   que en nada desmerece de las consignas del nacionalsocialismo y su incisiva propaganda contra las comunidades que, finalmente, serían protagonistas involuntarias del horror y el exterminio.

¡Peligro! ¡Vienen los gitanos!, alerta Die Weltwoche en su amarillista portada. ¡Cuidado! ¡No se fíen ustedes ni de los menores gitanos, que están entrenados por sus mayores para cometer fechorías! ¡Cuidado! ¡Llegan los saqueadores, los ladrones, los seres infectos que se apropian de lo ajeno y manejan certeramente las armas desde la cuna!


¿Temblarán los suizos, arios y asépticos, ante la plaga contra la que advierte el bienintencionado tabloide?

¿Cambiarán las combinaciones de sus cajetines rebosantes de dinero oscurecido los clientes encorbatados de los bancos?

¿Habrá suficientes mentes sin memoria de pez dispuestas a rememorar lo ocurrido a tantos jenisch helvéticos?


Gelem, gelem lungone dromensar“, que significa “Anduve, anduve por largos caminos“, es el primer verso del himno internacional del Pueblo Gitano.

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digitalp10

“Untitled Thought”: Digital Pharaoh


Parapetados tras el anónimo pasamontañas de sus pantallas de litio, los xenófobos escupen su vileza en las páginas virtuales de los diarios. Han trocado los bates con los que el homicida fascismo redentor agredía a los prófugos de la miseria por teclados donde la españolísima eñe ejerce de águila de San Juan y, con la misma furia que imprimían aquellos jovenzuelos salvapatrias a sus antebrazos para abatir el arma contundente -y, en ocasiones, acerada- contra los distintos, aporrean los cuadrados de las grafías para aventar los álbumes de excrementos que se hacinan en las fosas sépticas de sus cerebros.

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“Camp de St. Ouen à St. Denis”: Pierre Pytkowicz


Francia no ha tomado ninguna medida específica contra los gitanos. […]  En el desmantelamiento de los campamentos ilegales se está aplicando escrupulosamente el derecho comunitario y la ley republicana francesa, sin que se tenga en cuenta la pertenencia a una comunidad o grupo social de los expulsados”.- Eric Besson, Ministro de Inmigración galo, en declaraciones realizadas a primeros de septiembre.

El pasado 5 de agosto, una circular del Ministerio del Interior francés dirigida a los estamentos policiales del país subrayaba como especialmente prioritaria la evacuación y expulsión de las hijas e hijos del Viento de sus ubicaciones ilegales como medida para “afianzar la autoridad del Estado” (sic), fijando en el mes de septiembre la meta para deshacerse de todos los romaníes de la Europa del Este cuya estampa desharrapada estropea los descampados periféricos de la nación que se enorgullece de haber dado a luz la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

Como la empresa de organizar acciones gubernamentales contra una etnia en particular podía resultar molesta, si se realizaba sin el consabido maquillaje, en algunos estamentos de la Unión Europea  -donde hay, además, eurodiputados y asesores de etnia gitana-, las autoridades francesas escondieron su Cruzada contra la Gitanería No Autóctona como si únicamente se tratara de establecer medidas contra la inmigración ilegal, estrategia que tan buenos resultados ha dado en Suecia y Alemania, países pioneros, en los últimos años, en llenar aviones con familias gitanas para devolverlas a sus lugares de origen, aunque ese origen/destino sea un terriitorio como Kosovo, donde los gitanos tienen dos opciones: morir de hambre y/o enfermedades variadas en los campos de refugiados donde terminan encerrados o ser víctimas de la limpieza étnica ejemplarizante.


Dicen que monsieur Sarkozy ha puesto precio a la cabeza de quien filtró a la prensa la circular que ha soliviantado a la Comisión Europea. Seguramente, quien lo hizo no es sino una persona con memoria y vergüenza. Memoria de la trágica historia de los gitanos franceses que fueron dejados, en la mayoría de los casos por sus propios compatriotas, en las zarpas de sus verdugos y vergüenza por los años de indiferencia y olvido que les enfants de la Patrie y sus dirigentes tuvieron para las víctimas y sus familias.

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"Memorial Gitano"

“Memorial del Genocidio contra el Pueblo GItano”


[…]Algunos meses antes de la ocupación alemana de Francia, los gitanos habían sido registrados por medio de tarjetas de identificación especiales y sometidos a vigilancia policial, al mismo tiempo que se creaban campos de trabajo para ellos. La zona ocupada de Alsacia-Lorena fue testigo de una oleada especialmente brutal de persecución de gitanos de la etnia Manouche. Tanto en el norte, en la Francia ocupada, como en el sur, bajo el gobierno de Vichy, fueron cazados e internados en campos de trabajo. El Ministro de Asuntos Judíos de Vichy, Xavier Vallat, fue responsable de los 30.000 gitanos internados. La mayoría fueron transportados a los campos de Buchenwald, Dachau y Ravensbrück, donde entre 16.000 y 18.000 murieron. El gobierno de Vichy llevó la colaboración hasta el punto de extender la persecución a Argelia, forzando a 700 gitanos a internarse en el ghetto de Maison-Carrée, cerca de Argel; Orán y Mostagenem también tuvieron centros de internamiento para gitanos. La colaboración francesa, en relación al trato dado a los gitanos, no ha sido discutida hasta ahora […]. – Topografía de la Memoria.

El 20 de julio de 2007 fallecía en la señorial Poitiers, Jean-Louis Bauer, llamado Poulouche, presidente de la Unión Nacional de Víctimas y de Familiares de Víctimas Gitanas.

Nacido en 1930, padeció junto a su madre, Redcha, y su padre  -desaparecido en  un campo de concentración alemán- el horror del nazismo en los campos de internamiento de Mérignac, Poitiers, Montreuil-Bellay y Jargeau, tenebrosas localizaciones francesas entre cuyas alambradas transcurrió su vida desde 1940 hasta el 23 de diciembre de 1945.

Con la misma fuerza de voluntad que le impidió sucumbir al maltrato, el hambre y las enfermedades, dedicó el resto de su existencia a ser la Voz de los Olvidados desde su pequeño cuartel general de Poitiers, ciudad en la que echó raíces y donde  residió, hasta su muerte, con su esposa y sus nueve hijos.

El 18 de julio de 2010, el Ayuntamiento de Poitiers, en reconocimiento a su labor, inauguró una calleja con su nombre. Diez días antes, las autoridades francesas declaraban Monumento Histórico los restos del antiguo campo de concentración para gitanos  de Montreuil-Bellay,  en Maine-et-Loire, donde Poulouche, aún niño, estuvo preso  del 27 de diciembre de 1943 al 16 de enero de 1945.


La primera foto de mi padre se la tomaron cuando tenía 3 años. Se trataba de una foto antropomórfica policial. A los 3 años se le imponía ya un horrible carnet en el que se asimilaba a los gitanos con los fugitivos de la justicia. ¡A los 3 años! Hoy se ha bautizado una calle con su nombre […] De aquella foto a esta placa, el viaje de la historia ha sido largo, difícil, a menudo trágico. Un camino lleno de baches que hoy se convierte en esperanza […].- Tony Bauer, hijo de Poulouche.


Samudaripen y/o Porrajmos son dos términos que se aplican al referirse al genocidio perpetrado contra los gitanos.

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Susie Holderfield: Dearly Departed

“Dearly Departed”:  Susie Holderfield


…mientras el tren que enlaza Bucarest con Sibiu se adentraba en el Valle de Prahova, Isabel, con los ojos semicerrados y los efectos del cansancio dibujados en el rostro, narró a sus compañeros de viaje el abominable suceso acaecido en 1949 en una era del pueblo de la Hoya de Huesca donde su abuelo, maestro represaliado, había encontrado trabajo como administrador en la finca de un pariente lejano.

Por la mañana llegaron, por el camino del cementerio, los gitanos. Dos o tres carromatos desvencijados tirados por mulos de pelajes imprecisos bajo un manto de parásitos y, atado a la última de las casas rodantes, un burrillo raquítico cuyas patas ulceradas obraban el prodigio de mantenerlo en bamboleante equilibrio. Los humanos que completaban el cuadro  -cuatro mujeres, cinco hombres y cuatro chiquillos, todos caminando junto a los carromatos, excepto los conductores-  portaban las mismas marcas de miseria y hambre que las humildes bestias que abrían y cerraban la comitiva.

A poca distancia de las primeras casas del pueblo, en una era apenas separada del camino de tierra y lindante con las márgenes del río, el patético grupo detuvo la marcha y, en pocos minutos, humeaba una marmita sobre una improvisada cocina de brasas circunvalada de piedras mientras animales y chicuelos compartían chapoteos en la orilla del río.

No tardó la curiosidad de los habitantes del pueblo en hacerse presente junto al recién instalado campamento, de tal manera que, al mediodía, cuando las faenas del campo se interrumpieron para sanear los estómagos, nueve o diez personas observaban, en silencio,  a los forasteros y sus paupérrimas pertenencias.

De improviso, apareció un pandero en las manos de una de las gitanas y antes, incluso, del primer golpe rítmico, los cuatro arrapiezos de edades indefinidas se pusieron en movimiento: Volteretas, contorsiones, equilibrios de unos sobre otros… Y un final de saludos al desconcertado público observador que, quizás más sorprendido que entusiasmado, aplaudió con timidez a los infantiles artistas mientras los gitanos adultos se mantenían agrupados junto a la exigua hoguera esforzándose por sonreír amistosamente a los aplaudidores.

A media tarde se inició el ir y venir de algunos habitantes del pueblo a la era y de la era al pueblo. Patatas. Tomates. Cebollas. Una cantidad imprecisa de preciados huevos. Un poco de harina. Sardinas de cubo. Ropa vieja. Algunas perras gordas de aluminio.

La procesión dio tan buenos frutos que los gitanos se sintieron obligados a repetir el espectáculo a última hora de la tarde, imprimiendo a la nueva representación mayor teatralidad, como lo demostraban las dos mugrientas mantas que, colocadas entre dos de los carromatos, oficiaban de telón. Al afán de los gitanos por acondicionar su pequeño circo ambulante contribuyeron algunas gentes del pueblo llevando sus propias sillas para convertir la pobre era en escenario de sueños, y, así, entre la necesidad de hacerse agradables de unos y la huída de la cotidianidad de los otros,  la nueva función atesoró la categoría de exitosa.

De lo que sobrevino por la noche, pocos fueron, sin embargo, capaces de dar muchos detalles. Sólo don Ramón -abuelo de Isabel-, el serio administrador de la finca La Palanga, puso voz a las tropelías cometidas en la era. Porque esa noche del mes de mayo de 1949, horas después de que nómadas y sedentarios compartieran un irrelevante festejo, dos números de la Guardia Civil  -según algunos, con el coleto acalorado por el efecto de algunos chatos–  se presentaron en la era y, con el concurso de tres matones del pueblo, maniataron y apalearon con saña a los hombres gitanos hasta quebrarles los huesos, raparon las cabezas de las mujeres, las despojaron de sus ropas y las marcaron a punta de navaja, golpearon a los aterrorizados chiquillos y mataron al burro a pedradas.

Nunca se presentó cargo alguno contra los salvajes de uniforme y sus acólitos paisanos, salvo las protestas del indignado administrador que no fueron tenidas en cuenta por su conocida desafección al régimen. Tampoco se volvió a tener noticia de los gitanos, que desaparecieron a la mañana siguiente tras ser atendidos por don Ramón, su esposa y don Manuel, el practicante, que, haciendo caso omiso a las amenazas de uno de los Guardias Civiles implicados, curó las heridas físicas de las vilipendiadas víctimas. Sólo quedó, como prueba del terror desatado, el cadáver del famélico asno, que tardó tres días más en ser retirado.


…lame la lluvia las orgullosas piedras sajonas de la historia de Sibiu mientras se asoma el río a Oraşul de Jos (=la Ciudad Baja) esperando las flores que reavivarán el recuerdo [1].


[1] Cada 8 de abril, gitanas y gitanos de todo el mundo depositan en los ríos velas y flores como homenaje a las víctimas del genocidio nazi.

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"In The Beds Room (Oświęcim-Auschwitz, 2005)": Mirko Barone

“In The Beds Room (Oświęcim-Auschwitz, 2005)”: Mirko Barone


La tía Jespolá dio a luz a su primera hija el mismo año del suicidio de Ritter el Monstruo, cuando la Europa recién enfrentada componía su mapa de cicatrices ideológicas  -acá los aliados occidentales, allá los comunistas- y la década de los cincuenta se convertía en disparadero de lo que el consejero presidencial estadounidense Bernard Baruch bautizó como Guerra Fría.

Robert Ritter, doctor en Medicina y Psicología Educacional, jefe de la Unidad de Investigación de Higiene Racial y Biología Demográfica del Departamento de Salud del III Reich y responsable del Instituto de Biología Criminal, se suicidó en 1950 acosado por reiteradas denuncias en las que se le acusaba de entusiasta “colaborador necesario en el exterminio de niños gitanos” y que habían llevado a las autoridades alemanas  -y no precisamente por voluntad propia-  a abrir una investigación.

Ritter el Monstruo, que había ejercido como distinguido psicólogo infantil al finalizar la guerra y mantenía su colaboración con la policía como experto en temas gitanos  -hasta la década de los sesenta, sus archivos fueron aplaudido manual de uso común para la criminalización de la etnia gitana- ofició de fuente científica para la Solución Final, estableciendo que los gitanos  europeos  -arios, según él, al salir de la India-  se habían convertido en una raza híbrida y contaminada al mezclarse con etnias inferiores. En el informe entregado a Himmler, Robert Ritter proponía la esterilización de los gitanos impuros o, para evitar la natural tendencia a delinquir de los romaníes, su eliminación.

Tras el suicidio de Ritter, sus colaboradores en la Alemania dividida  -que también lo habían sido cuando realizaba los estudios raciales que tantas vidas costaron-  apenas fueron molestados.

Eva Justín, ayudante del doctor Ritter, fallecida en 1966, fue absuelta, en 1960, de cualquier cargo al considerar la Fiscalía de Frankfurt que era indemostrable que conociera que los estudios antropomórficos que llevó a cabo habrían de suponer el asesinato de los sujetos estudiados.

El doctor Adolf Würth, antropólogo y colaborador de Ritter el Monstruo en la elaboración de parámetros racistas, trabajó como funcionario de la Oficina de Estadísticas de Baden-Württemberg hasta los años 70. Jamás tuvo que dar cuenta de sus acciones del pasado.

Otra de las colaboradoras de Ritter, la afamada zoóloga y antropóloga Sophie Ehrhardt -fallecida en 1990-, fue denunciada en 1981 y 1983 por complicidad en los asesinatos de personas gitanas durante la época nazi; la Oficina de la Fiscalía de Sttugart rechazó ambas demandas al considerar que los estudios raciales de Frau Ehrhardt no tenían por qué  haber influido en el penoso destino de los gitanos durante el III Reich.


Siempre que haya víctimas sobrevivientes, o sus familiares, se deberían continuar las acciones penales. De esta forma, el Estado alemán les muestra que no le es indiferente lo que sucedió entonces, y que busca aclarar los hechos y castigar a los culpables”.- Kurt Schrimm, fiscal alemán investigador de los delitos nazis.

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"Beneath the stain of time": Domen Lombergar

“Beneath the Stain of Time”: Domen Lombergar


El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo ha dictado resolución favorable a los ciudadanos bosnios Jakob Finci -judío- y Dervo Sejdic -gitano- en la demanda por discriminación que ambos interpusieron contra los artículos de la Constitución de Bosnia-Herzegovina que los consideraban no aptos para ocupar sendos escaños en la Cámara Alta del Parlamento o para presentar su candidatura a la Jefatura del Estado.

La Comisión Electoral impidió en su momento a Finci -que ejerció como embajador de Bosnia en Suiza y fue representante de la comunidad judía de Sarajevo-  y a Sejdic -conocido lider en defensa de los derechos de las minorías-  su concurrencia a las elecciones bosnias en virtud de una cláusula suscrita en los Acuerdos de Dayton (1995) por la que la Cámara Alta y la presidencia están exclusivamente reservadas a miembros de las comunidades enfrentadas en la guerra de la antigua República  de Yugoslavia – serbios, musulmanes bosnios y croatas-. Dichos Acuerdos supusieron, desde el mismo día de su redacción, una afrenta a la ciudadanía considerada étnicamente impura, es decir, judíos y gitanos  -que padecieron la guerra pero no estuvieron entre los contendientes-   y descendientes de parejas mixtas.

El Tribunal europeo argumenta en su sentencia que la existencia de una ley bosnia que divida a la ciudadanía en dos categorías y prohíba expresamente a judíos y gitanos presentarse como candidatos electorales carece de cualquier “justificación objetiva y razonable” en tanto y cuanto “es contraria a la Convención Europea de Derechos Humanos”, que rechaza cualquier tipo de discriminación.


Probablemente sea el de Dayton el acuerdo de paz con mayor éxito alcanzado en el mundo en el último cuarto de siglo“.- Richard Holbrooke, mediador en los Acuerdos de Dayton y artífice, con o sin conocimiento, del apartheid socio-político que ha obligado a actuar, previa denuncia, al Tribunal de Estrasburgo.

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