
«Futuro»: Archivo personal
La tromba de agua comenzó a la hora elegida para hacer la pantxineta para la comida de despedida de Iliane. La lluvia golpeó con tal fuerza el Barrio que la tierra arcillosa, en ambas orillas del barranco, se desmoronó sobre el cauce y el agua, encabritada, bajó arrastrando el fango por la costanilla, atoró el alcantarillado e inundó las entradas y bajeras de las casas del bancal. Al día siguiente, con los restos del estropicio aún a la vista, las animadas Tejedoras[*] adecentaron los soportales de la trasera de la abadía, terminaron de levantar el entoldado lateral, todavía húmedo, y colocaron manteles de papel floreado sobre los tableros de contrachapado montados en caballetes.
A las dos de la tarde del domingo —con alguna nube sospechosa recorriendo cansinamente el cielo— ocupó Iliane la presidencia de la mesa y, entre risas, parloteo y conjeturas sobre la meteorología inmediata, se sirvieron champiñones rellenos con jamón, queso y nata, seguidos de ajoarriero con gambas y generosas raciones de la colosal pantxineta elaborada el día anterior y ligeramente recalentada. “Mañana me despido otra vez. Y al día siguiente y al otro….”, decía Iliane, agradecida y gozosa, mientras, entre cafés y licores, abría los regalos de los veinte años que cumplirá camino de Llangollen, en una aventura de prácticas laborales que la alejará del Barrio y de su querida Pamplona durante cuatro meses prorrogables.
[*] Nombre que reciben, en el Barrio, las componentes de la Asociación de Mujeres.







