Archive for the ‘Nada humano me es ajeno’ Category
Polifonías
Posted in Nada humano me es ajeno, tagged Alto Aragón, derechos, Escuela Pública, gentes, Huesca, pueblos on 13 mayo 2013| 24 Comments »
La férula
Posted in Nada humano me es ajeno, tagged crisis, derechos, economía, España, Partido Popular on 29 marzo 2013| 18 Comments »

«Amarillo Moon»: Joseph Szkodzinski
«Mi gobierno me ama, mi gobierno me mima, yo amo y mimo a mi gobierno.».- La dignidad de los bárbaros.
Quieren los regidores el corral silente. Las gallinas escuchimizadas cabizbajas en tembloroso equilibrio sobre los listones podridos y los cerdos afásicos y transidos en sus destartaladas y pestilentes pocilgas; abismadas las ovejas sarnosas junto a los moribundos corderos amordazados.
[…]
Silencio. Silencio. Silencio. No trunquéis —feudatarios ingratos dizque terroristas in péctore— con vuestro frenético alboroto, el épico devenir de holgachones, majagranzas y rastacueros.
Eppur si muove III
Posted in Nada humano me es ajeno, tagged Alto Aragón, derechos, gentes, Huesca on 24 febrero 2013| 13 Comments »
L’ ombre rouge des canailles
Posted in Nada humano me es ajeno, tagged guerra, Israel, Palestina, territorios ocupados on 20 noviembre 2012| 14 Comments »

«New Forms.- Mark Rothko»: Philippe Abril
(…)»Entonces, los soldados israelíes acorralaron a cuatro o cinco jóvenes palestinos que les habían lanzado piedras, los sujetaron contra el suelo y, alzando sobre sus cuerpos semiinmóviles piedras de tamaño respetable, les golpearon los brazos, con la saña tatuada en sus rostros, hasta que los huesos astillados sobresalieron enrojecidos por la sangre.»(…), extracto del artículo “L’ombre rouge des canailles”, publicado en una revista libertaria ya desaparecida.
Aquellas imágenes guardadas sine die en la retina y en el esternón —donde se acumula, perenne, la náusea—, se unen a tantas otras que definen el modus operandi del gobierno israelí y de su ejército de sicarios. Un gobierno que lleva años practicando chantajes, secuestros y asesinatos por todo el planeta con el beneplácito de sus valedores occidentales; un gobierno que se ha convertido en aplicado alumno de las temibles Schutzstaffel; un gobierno que sòlo se diferencia del resto de organizaciones terroristas en que tiene un representante en la ONU, sin que esta última circunstancia suponga ningún obstáculo para incumplir, una a una, cuantas Resoluciones —la última, vetada ayer mismo por EEUU antes de hacerse pública— ha dictado dicho organismo en los últimos años.
De las voces silenciadas
Posted in Nada humano me es ajeno, tagged asesinato, destrucción, Europa, exterminio, historia, nazismo, Proyecto Stolpersteine on 12 noviembre 2012| 11 Comments »
Unas sencillas placas de hormigón chapado en latón dorado y colocadas, a modo de adoquines, junto a diferentes edificios de Alemania, Polonia, Austria, Países Bajos y otros países europeos donde el nacionalsocialismo se adueñó de la vida y la muerte de la ciudadanía, son la contribución del artista Gunter Demning a la Campaña contra el Olvido ideada por él mismo en 1997 bajo el lema: «Una persona tan sólo se olvida cuando se olvida su nombre«.
El Proyecto Stolpersteine (Las Piedras del Tropiezo) es un homenaje al gitano, al judío, al eslavo, al homosexual, al Testigo de Jehová, al disidente político; al vecino, al estudiante, al diputado, al ama de casa, al obrero, al discapacitado, al vagabundo que compartió edificio, hogar, trabajo, aula, calle, ruta y saludos y que un día fue arrebatado de su entorno cotidiano, como si jamás su presencia hubiera formado parte de la aldea, del barrio, de la ciudad. Desaparecido. Muerto. Olvidado.
Las placas, —más de 35.000 hasta la fecha, cuyo coste de unos noventa y cinco euros se financia mediante aportaciones ciudadanas—, son colocadas a pie de calle y llevan una leyenda —precedida por las palabras “Aquí vivió, o trabajó, o fue asesinado…”— con el nombre de la persona y las fechas de nacimiento y desaparición o muerte. El primer adoquín se colocó en Austria, el 19 de julio de 1997, en recuerdo de Johann Nobis, Testigo de Jehová ejecutado el 8 de enero de 1940 por objetar contra el servicio militar.
[…]A través de la tierra juntad todos
los silenciosos labios derramados.[…]
–PABLO NERUDA–
Crímenes de la Transición: Josefo Alcazo
Posted in Nada humano me es ajeno, tagged Albero Bajo, asesinato, España, fascismo, José Luis Alcazo, Madrid, Transición on 11 septiembre 2012| 25 Comments »
«Ante el caos del Retiro, que estaba lleno de drogadictos, homosexuales y delincuentes, varios de los cuales habían agredido a unos amigos, estos muchachos cogieron sus objetos y se defendieron. Fue un homicidio no intencionado porque estos jóvenes quisieron preservar el Retiro de las pandillas de delincuentes que venían atacando a los indefensos paseantes. Esta acción noble y altruista de los jóvenes procesados llevaba en sí un grave riesgo, incluso físico, para ellos.».- Alegato de los abogados defensores de los ultraderechistas que asesinaron al joven José Luis Alcazo Alcazo.
A José Luis Alcazo -siempre Josefo– le machacaron sus esperanzadores veinticinco años con unos bates de béisbol con la inscripción “Viva el fascio redentor”. Aulló la bestia del fascismo en el parque del Retiro madrileño aquella noche del 13 de septiembre de 1979, cuando todavía la brisa del verano se pavoneaba, reina, entre los árboles y rozaba, en caricia indolente, los rostros relajados de Josefo y sus cinco amigos[1] que se internaban por la senda del horror en su última charla compartida.
“Éramos diez”, declararía después Eduardo Limiñana San Juan, uno de los asesinos. «Queríamos impedir la presencia y expulsar del Retiro a las personas indeseables«. Diez jovenzuelos de catorce a diecinueve años acechando entre los árboles y cayendo sobre el grupo de paseantes que, respuestos de la sorpresa, iniciaron, aterrados y heridos, la huida. A Josefo, que había intentado arrebatarle el bate a uno de sus atacantes, lo alcanzaron cuando trataba de zafarse, a la carrera, de sus perseguidores. “Cuando yo llegué, el chico ya estaba en el suelo, recibiendo golpes de todos los que estábamos a su alrededor[…]. Ignoro en qué sitio del cuerpo le pegué. Entre la oscuridad, el nerviosismo y el hecho de que él se movía continuamente, no puedo saber en qué sitios le di. Recuerdo que hubo un golpe final, no sé si mío o de otro, que hizo que se convulsionara repentinamente y quedara inmóvil”, diría Limiñana.
José Luis Alcazo Alcazo -siempre Josefo-, de 25 años, natural de Albero Bajo (Huesca), licenciado en Historia y estudiante en Madrid, fue asesinado en el parque del Retiro la noche del 13 de septiembre de 1979. Veintidós años después fue reconocido como Víctima del Terrorismo.
NOTA
[1] Luis Francisco, Jesús, Marisol, Mariela y Luciano.
Lied: «La última rosa del verano»
Posted in Nada humano me es ajeno, tagged Alto Aragón, anarquismo, asesinato, Concha Monrás, Guerra Civil, Huesca, Katia Acín, Ramón Acín, Sol Acín on 7 agosto 2012| 11 Comments »

«Smell the Rose»: Rich LaPenna
Ramón Acín Aquilué.
Concha Monrás Casas.
Katia y Sol Acín Monrás.
In memoriam.
Sol Acín jamás supo la fascinación que ejercía en aquella niña, de apenas once años, que ocupaba el primer pupitre bajo la tarima. A veces, cuando las miradas de alumna y profesora brillaban al unísono, enfrentadas las pupilas, la jovencita sentía el doloroso peso del secreto que Silvestre le había contado aquel otoño, sentados junto a las Pajaritas nacidas de la habilidad creadora del silenciado artista oscense asesinado.
«Indefenso, solo, apaleado, maniatado, destrozado por el llanto y los gritos de Conchita y de las niñas, mutilados los sueños, sin palabras, con la boca seca y la cabeza a punto de estallarle. Ramón Acín se enfrentó en solitario al grupo de asesinos que lo llevaron a las tapias del cementerio de Huesca. Conocía a todos aquellos hombres convertidos en bestias. Después de tanto dolor, solo conservaba la mirada. Era el seis de agosto de 1936, aquel verano maldito. Sonaron los disparos y la tierra se mezcló en la sangre. Se apagó la luz y las manos creadoras se quedaron para siempre quietas, y los labios inertes, y la mirada rota…»
–Víctor Juan: «SANGRE EN LA TIERRA«-
Sólo para ella, para la admirada y huérfana Sol, leía en voz alta, con pronunciación tantas veces ensayada, aquellos capítulos de Les voyageurs des étoiles a cuyo final la profesora añadía una sonrisa de asentimiento que la muchacha atesoraba entre los preciados souvenirs de sus vivencias inmediatas. Y, como si los más de cuarenta años transcurridos se diluyeran en imperceptibles segundos, la evoca alta, delgada, huesuda, con largos collares de bisutería tintineándole en el pecho y un bolso abultado y abierto apoyado en las patas de la mesa, sobre la tarima desgastada.
Mi curva es tan pequeña
Por qué aún no me detienes, sombra
callada al borde de esta hora.
Mi curva es tan pequeña,
tan corto el aire que a mi paso quiebro.
Tan solo el esqueleto
que en lenta marcha se acomoda al suelo.
Sería tan sencillo
dejarme resbalar por la pendiente
del polvo de tus eras,
dejarme descansar donde los templos
de siglos acumulan
pasiones que ya fueron.
De mi prisión quisiera
sacarme, destruir la permanencia
sin nombre que bascula.
Perdí la llave, se olvidó la muerte
de colocar en mí su cerradura.
–Sol Acín–
«La poesía luminosa y feroz de Sol Acín«: Mercé Ibarz
Epílogo: La caja de música de Ramón Acín.
Eppur si muove II
Posted in Nada humano me es ajeno, tagged Alto Aragón, derechos, gentes, Huesca, Movimiento 15M on 13 mayo 2012| 9 Comments »

«El 15M en Peña Montañesa«: I.C.
«La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso; sirve para caminar.» Eduardo Galeano.
El Sol fija sus implacables reflejos sobre la plaza expectante. Se atropan los cuerpos con trazas veraniegas a la generosa sombra del casino. Huele a humanidad afanosa con un toque de tapa a la vinagreta que llega, a vaporadas, desde la concurrida terraza donde un comulgante vestido de marinerito reparte chucherías de recuerdo entre sus endomingados invitados.
Se yerguen las pancartas y se agrupa, bajo el Sol cansino, la sociedad combativa. Al son de las gaitas, se reparte el gentío -entre saludos, besos y gestos de reconocimiento- tras los artesanales cartelones. Avanzan los pies y se elevan las voces hasta balcones, tragaluces, ventanales y aleros.
Rutilan los rostros teñidos de primavera estival. Jóvenes, viejos, criaturas recorren la ciudad en incansable y lúdico alboroto, mochila a la espalda, morral en bandolera. Vitorea la tarde el cromatismo móvil vindicativo y hasta unas tímidas ráfagas de viento jalean las pancartas y reconfortan los cuerpos sudorosos.
Y otra vez la plaza acoge entre sus losas a la voluntariosa plebe que la honra y humaniza. Y otra vez las inánimes musas de la fuente centellean silenciosos aplausos en su aleación áurea.
Resuenan las gaitas. Retumban las voces. Cabriolean los cuerpos. Se funden las guitarras con la fogosidad vespertina y hasta los gorriones grises y panzudos, inseparables compañeros alados de la humana concurrencia, repiten en su jerga silbante: Juntos y juntas, podemos.
Dicebamus hesterna die…



