Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Alto Aragón’

«Expo Más Que Libros»: Olga Berrios

 

La idea de desempolvar a Heinrich Böll durante la Semana del Libro en la biblioteca del Centro de Cultura Popular, se le ocurrió a la veterinaria que se ocupa de la salud de los gatos del Barrio cuando regresaba, con María Petra e Iliane, de recoger a la última del festival Viña Rock. De noche, y con casi quinientos kilómetros por delante, se sucedían música, anécdotas, confesiones, cansancio, asfalto y jolgorio, cuando María Petra, que acababa de ceder el turno de conducción a la veterinaria, empezó a entonar, en su deslucido francés, una versión cuasi rockera de La mer, que llevó a la veterinaria a evocar a Agnès Hummel, cuyo padre, prisionero de los alemanes, tuvo oportunidad de escuchar al autor, Charles Trenet, en directo, en una de aquellas propagandísticas giras organizadas por los nazis en la Francia ocupada. Fue entonces cuando Iliane recordó la primera vez que estuvo en casa de Agnès Hummel, cerca de Uzès. Agnès, que tenía muchos invitados ese fin de semana, había habilitado para Iliane una cama en el estudio, rodeada de estanterías abarrotadas de libros; de madrugada, Iliane se despertó con la sensación de haber escuchado ruidos y, apenas incorporada del colchón hinchable sobre el que dormía, una de las combadas baldas de una estantería cayó con su voluminoso contenido de papel encima del improvisado lecho, aunque sólo uno de los libros golpeó a la muchacha: El honor perdido de Katharina Blum, de Heinrich Böll.

 

Y así, durante la Semana del Libro que se celebra en el Barrio del 28 de mayo al 4 de junio, la sección «¡Que rule!», dedicada en exclusiva a rescatar del olvido a un autor y su obra, ha tenido como excelso protagonista al puntilloso y genial autor y Nobel alemán, llamado el alma buena de Colonia.

Read Full Post »

«Marceline»: DPHuesca. Exposición


Marceline fue el payaso más popular, aplaudido y admirado de la primera década y media del siglo veinte. Divertido y original, sus gags deleitaron a espectadores de París, Londres, México y Nueva York. Su éxito en Estados Unidos tuvo tal magnitud que, además de intervenir en algunas películas  protagonizó, en 1915, el cortometraje The Mishaps of Marceline—  y shows en los mejores teatros de Broadway y ser portada en los más importantes periódicos, inspiró una tira cómica  The Merry Marceline que publicaba el New York World. Contaba entre sus fans a Buster Keaton, que lo consideraba el mejor payaso del mundo, a la bailarina Anna Paulova, con la que había compartido escenario, y a Charles Chaplin, que había actuado de niño, en Londres, en uno de los espectáculos de Marceline. Pero un día los focos que seguían sus evoluciones se apagaron para él; su nombre desapareció de las marquesinas de los grandes teatros y el público olvidó a aquel exitoso payaso de orígenes inciertos ¿era inglés? ¿tal vez francés? que, unos años atrás, concitaba larguísimas colas en las taquillas de las ciudades donde actuaba. El 5 de noviembre de 1927, Marceline, el gran payaso, arruinado por unas malas inversiones  el fracaso de sus dos restaurantes en Greenwich Village y Connecticut habían hecho desaparecer los buenos caudales obtenidos en sus años de bonanza—, condenado a malvivir de pequeñas actuaciones en salas de tercera, solo  se había divorciado años antes de su esposa, Ada Holt—  y deprimido, se suicidó disparándose un tiro en la cabeza en la habitación del modesto hotel donde residía. Su entierro fue costeado por la Asociación de Artistas de Vodevil y, cuentan, que sobre su féretro llevó la más espectacular corona de flores jamás vista. La envió Charles Chaplin. Fue enterrado en el cementerio de artistas de Kensico, en una tumba que continúa, hoy en día, sin lápida.

 

Isidro Marcelino Orbés Casanova nació en la calle Castellar de Jaca (Huesca), en el seno de una humildísima familia, el 15 de mayo de 1873. Se dice que en una función de circo a la que asistió, cuando tenía siete años, en Zaragoza —ciudad de la que procedía su familia paterna; la materna, de la localidad oscense de Bailo— descubrió su afición circense y se preparó concienzudamente para ser acróbata. En Barcelona, donde recaló la familia en busca de una vida mejor, debutó con el Circo Alegría, pero un grave accidente mientras realizaba un difícil ejercicio le apartó de las acrobacias; Marcelino continuó en el circo, integrando la troupe de los payasos en un papel de escasa relevancia. Poco a poco, la habilidad de Marcelino Orbés para hacer reír le hizo subir peldaños y, recorriendo Europa, de circo en circo, su nombre artístico, Marceline, empezó a ser conocido. En 1900, ya famoso, recaló en Londres y, cinco años después, fue contratado en Estados Unidos, donde se convirtió en una de las grandes figuras del espectáculo. El mejor payaso del mundo.

Read Full Post »

«Receso»: Archivo personal


Entre semana, se reúnen para comer  apenas una hora en una jornada laboral de horarios dispares. Se acomodan al lado de los ventanales que dan a la transitada rotonda, en la mesa blanca con sillas rojas y negras, bajo el reloj de pared que cela su tiempo y parece gruñirles con su apremiante segundero rojo engullendo los instantes y las palabras. Un descomunal televisor en el muro de pizarra desgrana videos musicales que las comensales no tienen tiempo de apreciar, concentradas en la pitanza  tostadas de jamón y queso brie con tomate horneado y especias—  para arañar unos momentos de conversación con el café, antes de que el reloj enloquezca y las obligue a regresar a sus quehaceres remunerados.

Se despiden en la puerta del establecimiento y marchan, con zancadas casi coordinadas, en distintas direcciones. Sin mirar atrás.

Read Full Post »

«Bosque de los Olivos»: A.H.


El día de los crespillos, los nietos de Inazio de [Casa] O Medianero  tío Inazio, el del molino de aceite—  empujaron la silla de ruedas del abuelo hasta el porche de la trasera de la iglesia, donde las humildes hojas de las borrajas, mañosamente rebozadas por las afamadas crespilleras, crepitaban en las sartenes exhalando el familiar olor que avanzaba el posterior goce de los paladares impacientes. “Mira, yayo, cómo canta el aceite”, le decía Luisa al hombre inmóvil al que todos los vecinos saludaban y palmeaban suavemente los hombros y las manos. Él alzaba con lentitud la vista sin mirar realmente, alejado sin remedio de aquellas gentes y aquel entorno que, apenas dos años atrás, componían su mundo. Porque el tío Inazio, el del molino de aceite, fue la mayor autoridad en oliberas de la comarca. “Esos empeltres [*] y negrales [*] van a dar la mejor cosecha”, auguraba mientras controlaba que cada recolector vaciara las olivas en el algorín correspondiente. Luego, cuando el antiguo ruejo molturaba los frutos hasta transformarlos en una masa parda y compacta, trasladaba ésta a los serones apilados bajo la prensa de libra que los comprimía —azuzada por la extraordinaria fuerza ejercida por el molinero— hasta que el aceite fluía y se deslizaba, brillante y arrítmico, hacia el canalillo que discurría, inclinado, bajo el torno. Entonces, el tío Inazio recogía los capachos con las olivas prensadas convertidas en cospillo y acariciaba, disimuladamente, la piedra voladora susurrándole: “Bien, bien”.


Canta el aceite en las renegridas sartenes donde bailan los crespillos. Pero el tío Inazio, el del molino de aceite, ausente e inmóvil en su silla de ruedas, ya no sigue el compás.


NOTA

[*] Variedades de olivo.

Read Full Post »

«Distensión»: Gorka Zarranz Fanlo


Relajábase la yeguada de [Casa] Foncillas, indiferente a la voz de Melissa Etheridge que parecía llenar el despejado vallecillo circunvalado por arbustos y coníferas. Sólo Caminera, siempre familiar, se acercaba de vez en cuando al grupo humano  semiacostados sus miembros junto a una discreta agrupación de bojes—  para cabecear suavemente a la veterinaria.

Cuando Suzi Quatro tomó el relevo canoro de Etheridge, apareció Gorka, resoplando, con la recia mochila de los almuerzos reparadores. Distribuyó ordenadamente los bocadillos de pan de sésamo colmados de ternasco, lombarda y salsa de yogur y depositó en el centro las gisbergas negras[*], todavía bien frías, que todos se llevaron a los labios con fervorosa ansia.

 

…Y trotó la mañana del viernes, con el sol a cuestas, hacia la tarde.


NOTA

[*] La Gisberga es una cerveza artesanal elaborada en la comarca oscense del Bajo Cinca. Su nombre es un homenaje a Ermesinda, née Gisberga, primera reina de Aragón por su matrimonio con Ramiro I y madre de Sancho Ramírez, rey de Aragón y Pamplona.

Read Full Post »

«Bañista en el basón»: Archivo personal


A la izquierda del camino los almendros ornan de falsa primavera el paisaje recorrido por la primera luminosidad diurna, extendiendo sus róseas y blancas flores hasta la faldilla del roquedal. Al otro lado de la imponente empalizada pétrea, un solitario pato se desliza, indolente, por el agua quieta del basón[1], esbozando lenes surcos que se desdibujan aun antes de que la mirada del paseante prenda en ellos.

Un círculo de piedras bien dispuestas, a modo de brocal, por humanas manos, señala el lugar donde antaño se erguía el imponente y último tejo, cruelmente cercenado para lustrar los techos de la pretenciosa casa conocida como la Perragorda.

El paseante, sentado en la orilla, con los pies desnudos hollando el arcilloso lecho donde se asienta el agua, contempla, con los ojos entrecerrados por el baño de luz, al ánade real, ahora inmóvil en el centro de la balsa. Sobre la hierba, que todavía retiene la humedad de la noche, reposan Milagritos Rueda, Froilán Carvajal, míster Witt y los insurrectos del cantón de Cartagena[2].

Ramón J. Sender ha vuelto, una vez más, a su rememorada Sierra de Guara.

Vuelan, remontando el roquedal, un trío de falzetas[3].


NOTAS

[1] En aragonés, balsa, charca.
[2] Personajes de la novela de Sender «Míster Witt en el cantón«.
[3] En aragonés, vencejos.

Read Full Post »

«Coffee break»: Archivo personal


Sábado…

Finalizada la Matinal de Teatro Leído, las Tejedoras[*] invitaron a los intervinientes a un aperitivo en la Sala Pepito de Blanquiador, donde una fotografía del autor de la obra, Dario Fo, colocada sobre un caballete, a la entrada, parecía dar la bienvenida a quienes accedían, pasados unos minutos del mediodía, al edificio de la Asociación de Cultura Popular.

Se cumplían quince años de la primera Matinal de Teatro, inaugurada precisamente con Aquí no paga nadie, dirigida, también, por la señorita Valvanera y leída este sábado  con entusiasmo, frescura y buena dicción  por chicos y chicas que cursan estudios de Bachillerato y ESO.

En el centro de la Sala, un largo tablero cubierto con papel continuo blanco alegraba la vista y el estómago con unas fuentes de ensalada de gambas con manzana caramelizada y bandejas repletas de petits-fours dulces y salados que los asistentes se apresuraron a catar.


NOTA

[*] Nombre que reciben, en el Barrio, las componentes de la Asociación de Mujeres.

Read Full Post »

«Otoño»: Archivo personal

 

Sábado…

Con los chubasqueros veteados de goterones, las botas enlodadas y los rostros encendidos, descienden las caminantes desde la pardina[1] Furtasantos hasta la calleja sombreada de lluvia que se adentra en el Barrio y zigzaguea entre las casas para desembocar en la plazuela donde se ubica el bar del Salón Social. Olarieta, la cocinera y responsable del establecimiento, cabecea tras la barra y dice, socarrona: “Aquí llegan nuestras deportistas pasadas por agua y con más hambre que los pavos de Manolo”. Menos de diez minutos después, ya están las andariegas reunidas en torno a una mesa donde, en apetitoso desorden, humean tazas de café y tazones de leche junto a una fuente de frutas de sartén a donde las manos van y vienen con urgente glotonería.

Cuando, con los estómagos bien cumplidos y las articulaciones algo más reposadas, el grupo se dirige al exterior, retiene Olarieta a la veterinaria que se ocupa de la salud de los gatos del Barrio: “El señor Juan dejó ayer una pozalada[2] de caracoles para ti. Dijo que entre ellos no encontrarías ninguna cabra[3]… Cuando estén bien purgáus, te aviso y, si quieres, os hago un guisote con ajolio[4].”


NOTAS

[1] En Aragón, monte bajo para pastos.
[2] En aragonés, cubo.
[3] Caracol de tamaño más grande con franjas muy marcadas.
[4] En arag., ajoaceite.

Read Full Post »

«Sindo»: Archivo personal


Al atardecer, cuando los farolillos solares de los maceteros del jardín devuelven discretamente la claridad absorbida, abandona Sindo, el zapo[1], el fortín de la leñera. Se desplaza con falsa indolencia, con pasos cortos; de vez en cuando se detiene y gorgotea balanceando sus flancos, con los ojuelos anaranjados convertidos en dos líneas oblicuas y la boca ligeramente abierta. Luego, salta con estrafalaria torpeza hacia los rododendros donde el fluir acuoso de la manguera atrae a las babosas que se apelotonan, ajenas a su depredador, en la superficial capa de limo.

Apostado —estático y silencioso— en la encina tricentenaria de la parcela vecina, observa Nicolás, el búho. Llega, como cada noche, al territorio de caza que comparte con Sindo, desde la falsa[2] de Casa Berches, donde lleva viviendo más de un cuarto de siglo.


Cuando retorna Sindo a la leñera, henchido y satisfecho, aún se adivina la silueta de Nicolás oteando la noche  y a sus incautos pequeños transeúntes insomnes—  desde la encina.


NOTAS

[1] En aragonés, sapo.
[2] Id, buhardilla.

Read Full Post »

«La ambulancia 24»: RepúblicaHuesca.org


«[…]Cuando llegamos al cementerio de Huesca, descubrimos que uno de sus muros estaba literalmente acribillado a balazos. Al pie de la pared, la tierra, amasada con sangre, tenía un color parduzco. La cal aparecía salpicada, aquí y allá, de cabellos y de sesos humanos. En aquella tapia, los sublevados habían estado fusilando a los izquierdistas de la capital. Dentro del cementerio, unas inacabables fosas comunes daban testimonio de lo implacable de la represión fascista.«.- Fragmento de Las tribus, de José María Aroca Sardagna, militante anarquista. Texto recuperado por el periodista y escritor Víctor Pardo Lancina.


A Antonio, el padre de Emilieta, lo detuvieron el 4 de agosto de 1936. Fue asesinado el 23 de ese mismo mes, desgraciado integrante de la macabra saca de finales de agosto, que cercenó, en un sólo día, el futuro vital de cerca de un centenar de oscenses. Su hija, con apenas dos años entonces, vivió marcada por esa circunstancia. Muy joven, marchó a Francia, donde se casó. Falleció en Montrouge. Nunca olvidó. Sus hijas recogieron el testigo de su memoria.

De Constantino, abuelo de Sebas, sólo se averiguó que la ambulancia nº 24 recogió su cadáver el 1 de febrero de 1937. Contaba 39 años, estaba casado y tenía seis hijos pequeños; militaba en la CNT y era trabajador del Ayuntamiento de Huesca. Jamás se ha sabido en qué fosa común fue inhumado.

A Raimundo, jornalero de poco más de veinte años, tío bisabuelo de Iliane, lo condenaron a muerte en Consejo de Guerra el 22 de septiembre de 1941, siendo fusilado el 2 de diciembre. Sus hermanas mantuvieron vivo el recuerdo del hermano asesinado y sus sobrinas, sobrinas nietas y sobrinas bisnietas lograron recomponer el dramático itinerario de Raimundo desde su detención, el 8 de mayo de 1939, hasta su fusilamiento en la tapia oeste del Cementerio Nuevo de Huesca. Una lápida, en la fosa común donde se hallan sus restos, lo recuerda.


Las familias de Antonio, Constantino y Raimundo, tres de las innumerables víctimas de la barbarie en la retaguardia, junto con los descendientes de los más de quinientos asesinados en la ciudad, volvieron a reunirse el 23 de agosto de 2016 en el cementerio de Huesca para homenajear a sus deudos ante el Memorial de las Víctimas promovido por el Colectivo Ciudadano y la CNT, financiado mediante suscripción popular e ideado por el artista Óscar Lamora.

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »