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Posts Tagged ‘Alto Aragón’

"Entre rastrojos"

«Entre rastrojos»: Archivo personal


Entre rastrojos, la improvisada senda donde los pies peregrinos desbaratan el organizado futuro de las hormigas.

A golpes de suela, mientras la humana mirada se distrae en alejadas metas, perecen ellas.

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"Beach in"

«Beach»: Roberta Canestrari


Una decena de mujeres  -cuerpos bronceados que exhiben, orgullosos, las cicatrices del tiempo vivido-   se exponen al Sol en el terrazo al que se asoman la hiedra y los geranios.

En el ángulo del muro, donde todavía la sombra mantiene su reinado, revolotean, incansables, junto a la clemátide, mariposas blanquecinas que semejan pétalos danzarines desasidos de la pérgola que mantiene enhiesta la planta.

Entibia el Sol el agua retenida en la que se solazan los cuerpos acalorados y se llena la mañana de voces, chapoteos, crujidos de hamacas, trinos de pájaros y, de vez en cuando, de los graznidos de Cloto, el pavo real, confinado entre los árboles del merendero cercano.

Y así se desliza la mañana, en ardiente tobogán, hasta dar con sus abrasadas posaderas en las ascuas de la tarde.

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"The sunshine in"

«The sunshine in»: Archivo personal


A media mañana,  el nimbo compacto que a modo de parasol marengo mantenía al Barrio aislado del efecto de la luminosidad solar, se tornó quebradizo, y, entre las transparencias blanquecinas de sus costurones, avanzaron los rayos perseguidos por los ciprínidos.

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«Careerist»: Tomasz Rybak


Asunción supo de la suerte corrida por su hermano, Raimundo Novales Sanclemente, a mediados de diciembre de 1941, cuando manos anónimas le hicieron llegar, a través del coche de línea, los escasos efectos personales del finado, detenido en mayo de 1939 en el pueblo altoaragonés de Novales y fusilado en Huesca el día 2 de diciembre de 1941. Nunca, en los años transcurridos desde el fusilamiento de Raimundo hasta la muerte de ella, el 25 de julio de 1972, dejó Asunción de reivindicar la inocencia del joven veinteañero, acusado de complicidad en el asesinato, durante la guerra (in)civil, de un vecino de ideología conservadora.

El tío Raimundo estaba en la plaza del pueblo, con un amigo”, relataría una de las hijas de Asunción años después de la muerte de la madre, “cuando llegaron dos milicianos preguntando por la huerta Palomera. Mi tío y su amigo les indicaron el camino. Nada más. Después se enteraron de que los dos desconocidos habían matado al dueño de la huerta… Pero al terminar la guerra alguien del pueblo señaló al tío Raimundo y a su amigo como participantes en esa muerte. Cuando detuvieron a mi tío, mi madre pensó que lo tendrían un tiempo encerrado y que luego lo soltarían porque no había matado a nadie… Un conocido del pueblo, que estuvo con mi tío en la cárcel, le contó a mi madre que cuando dijeron en voz alta el nombre de Raimundo, para llevarle a fusilar, mi tío se desplomó y lo subieron entre dos al camión; estaba consumido, medio muerto ya por las palizas y  unas viruelas de las que no se había recuperado… Mi madre vivió siempre con esa pena… Y soñaba con saber dónde estaba enterrado su hermano para llevarle claveles…[1]


[…]la actuación jurisdiccional de Baltasar Garzón y su posterior encausamiento ha puesto de manifiesto la ausencia de reconocimiento jurídico y de justicia social para con las innumerables víctimas de la dictadura franquista. En nuestro país aún yacen bajo las cunetas más de ciento treinta mil desaparecidos. Otros tantos fueron condenados a cárcel después de padecer un juicio sin las más mínimas garantías procesales. Muchos fueron arrancados de sus padres sin ningún tipo de humanidad. Todos ellos merecen una reparación que les ha sido negada sistemáticamente y que la actividad de Garzón parecía querer otorgar. De ahí que el juicio al magistrado no sea un proceso penal más: es y será la clave histórica que permitirá concluir si España fue capaz de enfrentarse con su pasado y dignificar tanto sufrimiento silente o si volvió a apostar, esta vez parece que de forma definitiva, por un olvido cómplice que a modo de cruel cerrojo impide abrir la puerta de su particular Sala de los Horrores. – El Rincón de Joseca:Lo que el proceso esconde.


NOTA
[1] Transcripción literal de parte de una conversación grabada en diciembre de 2000.

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"Retrospective": Bev Hodson

«Retrospective»: Bev Hodson


Hállase Silvestre restituyendo lacerantes bloques de recuerdos en el rompecabezas de la memoria que destruyó, años ha, en un intento no siempre conseguido de regodearse en la dicha de cada presente que barrenaba pretéritos de aflicciones.


[…]


Protegido con un delantal verde pistacho y un paño de cocina a juego colocado sobre uno de sus hombros, se afana Silvestre en elaborar, con briosos toques de rasera, un dorado ribete de igualadas puntillas en el huevo frito de dos yemas que reina, brillante, en el centro de la sartén puesta al fuego. “¿Lo quieres más hecho?”, pregunta a quien, sentado en la mesa, de espaldas a él, transcribe, con suaves roces de teclado, los retazos de vivencias que se amontonan en los labios del hombre.

Sobre una silla de cuero rojo descansa el libro por el que los debilitados ojos de Silvestre llevan transitando dos días. Tiempo destruido, de Víctor Pardo Lancina, con prólogo de Ignacio Martínez de Pisón.


Qué ominosos esos tiempos en los que una circunstancia así basta para convertir en un asesino feroz y despiadado a un ciudadano habitualmente pacífico y respetuoso de la ley-, dice Silvestre con los ojos cerrados.

¿Qué…?

Es del prólogo-, afirma, señalando con la cabeza el libro cerrado mientras deposita en un plato el engalanado huevo.- Pero no es verdad. Esos ya eran asesinos antes de empezar a matar… La guerra sólo hizo que pusieran en práctica sus malos instintos… Impunemente. A ese pobre hombre de Abiego al que lincharon delante de su hija… La guerra había terminado. No había combatientes que mataran para salvar la vida. No. Eran asesinos. Ellos y los que taparon sus crímenes.


Silvestre se sienta junto al comensal y se ajusta en los orificios nasales la cánula que conecta sus vías respiratorias con el dispensador de oxígeno. “Anda, termínate el huevo, que frío no es lo mismo. Luego haré café”. El octogenario estira un brazo, toma el libro entre sus manos y lo hojea hasta encontrar un marcador plastificado en el que, bajo dos margaritas secas, se lee: Para el mejor yayo.

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"Regno (Acquarius)":  Giovanni Auriemma

«Regno (Acquarius)»:  Giovanni Auriemma


Los últimos parabienes a la construcción del embalse de Biscarrués y sus balsas laterales los ha dado la Diputación Provincial de Huesca con el ferviente voto favorable de los representantes del PP, PSOE y PAR y la solitaria negativa de José Torralba, de Chunta Aragonesista, que es, además, alcalde del pueblo cuyas tierras han sido condenadas a servir de aguamanil de los intereses hídricos de los todopoderosos y siempre sedientos regantes del llano.

Hay que regular el río Gállego”, explican, con el cinismo dibujado en las corbatas, los prebostes de la Confederación Hidrográfica del Ebro.

«Hay que regular el río…«

Hay que regular, decretan, un río que en sus 215 kilómetros de recorrido, embalsa su flujo líquido en Formigal, Lanuza, Búbal, Sabiñánigo, La Peña y Ardisa, ya sea como aportación a centrales hidroeléctricas o como balsas y canalizaciones de riego.

Hay que regular, exigen,  un río cuyo aporte al Ebro, en su desembocadura, no sobrepasa el 10% de su controlado caudal.

Hay que regular, establecen, un río archiempantanado y detraer 35 hectómetros cúbicos de agua precisamente del territorio donde las gentes de sus orillas han convertido el curso acuático en un modo de vida respetuoso con la biodiversidad.


«La destrucción de un río por merma de sus caudales y/o la contaminación de sus aguas, transformado lo que fue belleza en fealdad y lo salubre en insalubre, es un hurto que hacemos a las generaciones venideras. Estamos obligados a confeccionar una lista generosa de ríos, cabeceras o tramos intocables, cuyo destino sea simplemente ser río, para el disfrute lúdico y estético, para un mayor acercamiento a la comprensión de lo que significa la naturaleza para el ser humano.«.- Fco. Javier Martínez Gil, catedrático de Hidrogeología de la Universidad de Zaragoza.

 

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"Twilight of the idols": Dominic Rouse

«Twilight of the idols»: Dominic Rouse


Como si el hábitat opusdeísta de Torreciudad no fuera suficiente para acumular conocimientos, misticismo y fruslerías sobre el pretencioso marqués de Peralta -nacido José María Escriba Albás y conocido como San Josemaría Escrivá de Balaguer-, se ha dado en crear en Barbastro un Centro de Interpretación del, según sus acólitos,  “sencillo, cariñoso, ascético y discreto” fundador de la Obra de Dios, que no tendría mayor importancia, excepto para quienes le dirigen sus preces o se rigen por los mandatos de la Prelatura Personal, si no fuera porque el Gobierno de Aragón  -siempre dispuesto a favorecer al Opus Dei y sus centros afines-   ha otorgado a dicho proyecto una subvención de 60.000 euros como mundana  -y comunal-  dádiva que no se sabe exactamente si irá destinada a la impresión de estampitas con la consabida Oración al Santo o al pulimentado de los trescientos metros cuadrados de suelo de las instalaciones.

Se ignora si, como contrapartida, los beneficiarios dedicarán el rezo del Santo Rosario a pedir por la salud política de sus esforzados benefactores, de cuya generosidad, con dinero ajeno, han dado tantas pruebas que merecerían formar parte del elenco de supernumerarios de la Obra.

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"Angels Path": Osvaldo Buccafusca

«Angels Path»: Osvaldo Buccafusca


En Sadako Sasaki los efectos mortales de la bomba que el B-29 estadounidense Enola Gay dejó caer en la ciudad de Hiroshima, asomaron diez años después, cuando la leucemia se apoderó de la vitalidad de sus esperanzadores once años de vida para cercenar, en tan sólo catorce meses, su optimista y mágica lucha contra la Parca impuesta. Porque Sadako, alentada por su amiga Chizuko, no se resignó a su trágico destino. “Sabes, Sadako, conozco una historia maravillosa de alguien que realizó mil grullas de papel y los dioses le concedieron un deseo. Ten, yo he hecho esta primera grulla dorada para ti; sólo quedan novecientas noventa y nueve para que los dioses abran su Palacio de los Deseos Cumplidos”, le dijo Chizuko.

Seiscientas cuarenta y cuatro grullas más tarde, y tras decidir que pediría un mundo en paz y la curación de las víctimas de todas las guerras, Sadako falleció. Pero las grullas de papel continuaron, salidas de las manos de sus compañeros y compañeras de escuela, superando, con creces, la cantidad estipulada para que los lejanos dioses de Chizuko hicieran efectivo un deseo inalcanzable.


Así fue como Sadako Sasaki entró a formar parte de la historia y, cincuenta y cuatro años después de su muerte, comparte sueños alados con Ramón Acín Aquilué, artista de tiernas manos libertarias, que también soñó con la Diosa Libertad y le dio forma en dos humildes pajaritas que llevan ochenta años de huellas infantiles en el parque de Huesca.

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embalse de la Peña

«Predestinati»: Archivo personal


En 1999, con el Trasvase del Ebro como estrella futurible de la Era Aznar, el humilde Ayuntamiento de Santaliestra, localidad oscense donde se había proyectado la construcción de un embalse, presentaba una querella criminal contra varios altos cargos, entre ellos, Benigno Blanco Rodríguez -actual presidente del Foro de la Familia y, por aquel entonces, Secretario de Estado de Aguas y Costas y, posteriormente, de Infraestructuras-, para el que el Fiscal solicitaba ocho años y seis meses de cárcel y diez de inhabilitación para empleo o cargo público, por los presuntos delitos de prevaricación, infidelidad continuada en la custodia de documentos y falsedad  continuada en documento público, que, trasladados al lenguaje cotidiano,  venían a signficar el supuesto desprecio del imputado por la seguridad de las personas  y  la ilegal autorización  de una obra de envergadura que carecía de los preceptivos  informes técnicos.

Seis años más tarde el Ayuntamiento santaliestrano retiró condicionalmente la demanda toda vez que la propia Audiencia Nacional había anulado  la construcción de la presa ante la arbitraria actuación administrativa.

Atrás quedaba la lucha del valle del Ésera por impedir una obra que, de acuerdo con estudios geológicos y geotécnicos independientes, hubiese originado un grave riesgo para las vidas de los habitantes de la zona, como reconoció la empresa CIVITEC S.L.: «(…)las laderas [del lugar que ocuparía el vaso del embalse] presentan una nada desdeñable probabilidad de precipitarse rápida y bruscamente sobre las aguas del embalse (… )lo que ocasionaría una ola de desbordamientos sobre la coronación de la presa. Este caudal podría provocar una fuerte erosión en el pie de aguas debajo de la presa con peligro para su estabilidad. Estas consideraciones, con una base de probabilidad geológica muy objetiva, sobre los riesgos catastróficos que pueda ocasionar el embalse, bastan por sí solas para retirar este proyecto de su tramitación oficial en curso por la autoridad administrativa que proceda«.


¿Pensará alguna vez don Benigno Blanco Rodríguez, mientras alza su voz en defensa de la Familia Tradicional y clama por los embriones arrancados del útero materno, en las tres mil personas que, hipotéticamente, podrían haber sucumbido a la tromba de agua y derrubios si su proyecto de embalse de 26 de mayo de 1997 se hubiera llevado a cabo?

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Ya no acude la ferfeta (=en Arag., cigarra) a festejar el sueño de los estorninos negros que dormitan  -con el buche repleto-  en la minglanera (=en Arag., granado) que un día fuera observatorio de Timoteo, el mochuelo anciano y cojo que ahuyentaba a los ratones de campo de los humildes restos térreos que la veterinaria que se ocupa de la salud de los gatos del Barrio denomina, con orgullo, huerto. Relucen, expuestas a la abusiva luz de la farola que se levanta por encima del manzano, las minglanas (=en Arag., granadas) reventadas contra el suelo, recuerdo del festín vespertino de las glotonas aves que, cada día, toman posesión de los contados frutales mientras el ligero armazón cubierto con camisa y pantalones, que pretende oficiar de espantapájaros, se mece con suavidad impulsado por el revoloteo incesante de los pájaros.

Trae el cierzo, antes de que la luz del día se imponga a la  de los faroles, el aroma viejo del pan recién horneado que la señora Vicenta distribuye sobre el grueso paño que cubre la enorme mesa de la masedría (=en Arag., amasadero).

Y despierta el Barrio al trajín cotidiano mientras los estorninos, sin prisa, levantan el vuelo.

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