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Posts Tagged ‘Ayuntamiento’

“Celsa”: Archivo personal


Anda revolucionado el Barrio desde que en el último pleno del Ayuntamiento uno de los veraneantes, que reside los fines de semana en un apartamento alquilado en la urbanización, presentó una demanda pública “ante las molestias” [sic] causadas, según él, “por las dos cerdas truferas que viven en la Finqueta“, una parcela que se halla a dos kilómetros y medio del pueblo. Como Pablo e Izan —los dueños de Celsa y Brita, las dos cerdas que protagonizaron el turno de Ruegos y preguntas— no se hallaban en las dependencias municipales, el resto de asistentes, bastante contenidos en el inicio del turno preceptivo, rebatieron con impecables argumentos las palabras de Javier, el denunciante, hasta que una de las vecinas, que se había mantenido en silencio, se puso de pie y lo acusó de haber importunado en varias ocasiones a la hija menor de Pablo para que le dijese el lugar exacto donde se localizaban las trufas silvestres, circunstancia que airó a la concurrencia y devino en improperios, rectificación y salida precipitada de Javier, final abrupto del pleno y la pacificadora alcaldesa, yendo de unas a otros, pidiendo que olvidaran el tema —«Ya está resuelto», decía— y abandonaran el Ayuntamiento. Como en el Barrio cualquier injerencia foránea se considera ataque a la comunidad, el bar del Salón Social se ha convertido, desde hace una semana, en lugar de debate de lo acontecido, con dos posturas enfrentadas: la de quienes consideran que las malas artes de Javier ya fueron suficientemente respondidas y aquella de los que estiman imperdonable —e incluso objeto de algún tipo de sanción— elevar públicamente una denuncia torticera y espuria.

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“Haunted House. Huesca 2008”: BTOY


Según recoge el Atlas de las Lenguas del Mundo de la UNESCO, la lengua aragonesa se halla en inminente peligro de desaparición; no obstante, los trece concejales de la Triderecha oscense, con la connivencia del PSOE, la han dado ya por muerta y olvidada en las gavias de la historia de la capital altoaragonesa, haciendo valer sus votos mayoritarios para desterrar al vertedero correspondiente los carteles que, desde hace un año, proclamaban, en las entradas a la ciudad, el orgullo por esa desahuciada lengua todavía sobreviviente en la urbe, con más de mil hablantes bilingües, más de dos millares que la comprenden aunque no la usen habitualmente y una gran mayoría que se expresa en castellano entremezclando palabras del vocabulario de la fabla —Huesca está reconocida como localidad con influencia del aragonés somontanés—.

Afirman, con vergonzante ligereza, los ediles de la Triderecha de Huesca, que el castellano —español, dicen ellos— es la única lengua vehicular de la muy española población oscense, como si el uso de una lengua distinta a la castellana —en este caso la fabla aragonesa— fuera marchamo de sedición y estandarte triunfal del separatismo.

Miente la Triderecha y mienten y desbarran los amplificadores mediáticos que retransmiten sus falsedades y se mofan de “esa jerigonza del español mal hablado que utilizan los incultos y la aviesa izquierda nacionalista”. Les molesta y abochorna que, pese a los esfuerzos que han hecho por erradicarla, la lengua de nuestros mayores sea reivindicada por quienes nos resistimos a dejarla fenecer, por quienes la conservamos y utilizamos con pundonor y la transmitimos a nuestros descendientes en magno intento de contribuir a su perduración. Porque el aragonés —la lengua que algunas personas oscenses aprendimos aun antes de conocer el castellano— forma parte de nuestro Patrimonio Cultural.




NOTAS

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“Fitizú”: Archivo personal


Cuando, en la tarde del miércoles, comenzó el pleno del Ayuntamiento, había tanto público en la sala que los asistentes en pie doblaban en número a quienes habían podido ocupar una silla. La razón de semejante afluencia no era sino el punto 3 de los asuntos a tratar en la convocatoria, en el apartado de Resoluciones: «Aprobación del levantamiento del reparo de las facturas del área de Medio Ambiente correspondientes al Proyecto Michinos».

El Proyecto Michinos —coordinado por la veterinaria y llevado a cabo hasta hace dos años exclusivamente por iniciativa privada— son un conjunto de protocolos ambientales y sanitarios que suponen el control censal, desparasitación, vacunación y, en último caso, esterilización, de la colonia felina del Barrio, sin distinción entre gatos domésticos o callejeros, por entenderse que todos los miembros de la colonia transitan libremente por la localidad. Al Proyecto se unió, en 2017, el Ayuntamiento del Barrio, que aprobó una subvención anual de 125 euros para la adquisición de medicamentos y material sanitario.

En el pleno extraordinario celebrado en el mes de enero, la Interventora del Ayuntamiento puso reparos no suspensivos a las facturas correspondientes al año 2018 presentadas por la coordinadora del Proyecto, al exceder las mismas del presupuesto destinado por el ente municipal y, aunque fueron aceptadas, se conminó a la responsable del Proyecto a documentar el desfase entre la subvención concedida y los gastos realizados. Al día siguiente del pleno, la veterinaria presentó en el Ayuntamiento un pliego en el que se especificaban las aportaciones privadas recibidas, que se correspondían con la partida de gastos que no cubría la subvención; la documentación fue admitida quedándose en que, en el siguiente pleno, se levantaría el reparo.

A las ocho y diez de la tarde del miércoles, con el punto 3 de la convocatoria aprobado entre aplausos de la concurrencia, y ya en el turno de Ruegos y preguntas, Presen, la del Invernadero, voluntaria del Proyecto Michinos, solicitó al Ayuntamiento que se estudiara la ampliación de la ayuda en función de las necesidades reales que han de cubrirse, petición a la que la presidenta de la corporación respondió con un escueto “Imposible”, que lleva repitiéndose, cual estribillo, pleno tras pleno.

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