«Rigor vitae»: Archivo personal
PINCELADA PRIMERA
«Este vino que bebo no es la sangre de Cristo. Este vino que vivo es la coagulación de los números rojos, sangre violada en guerra. Este vino o las lágrimas secas de todos los que emigran, de todos los sin techo, de todos los que todo lo que tienen es nada. Este negro vino de mala uva, que bebo como vivo, es menstruo de mujer crucificada, es un Cristo de sangre clavado en mi conciencia».
♦Sangre negra, de su libro Claro interior (2007)
Esta es la historia —entiéndase que sucinta y con omisiones deliberadas— de un escritor ecléctico e incatalogable, de un poeta innovador y provocador, de un ser humano cuyas vísceras se revolvían ante la injusticia, de un hombre tan indomeñable como —en esencia— benévolo; de Ángel Guinda (1948-2022).
PINCELADA SEGUNDA
«De niño yo veía en Zaragoza rinocerontes con cabeza de hombre, hombres con cabeza de pistola, hombres con cabeza de falo, hombres con cabeza de copón, hombres con cabeza de mardano, con cabeza de buey, de jíbaro; hombres cabezones, cabezudos, hombres con la cabeza en los pies. Ovejas con cabeza de mujer, mujeres con cabeza de cuna, mujeres con cabeza de cierva, mujeres con cabeza de fogón, mujeres con cabeza de basílica, con cabeza de virgen, de holocausto; mujeres con cabeza de piedad, mujeres con la cabeza entre las manos. Manadas de mujeres y de hombres con cabeza sin ojos, boca, orejas, nariz. Hombres y mujeres sin cabeza. Y cabezas rodando por las calles».
♦De niño yo veía en Zaragoza, de su libro Espectral (2011)
El mundo al que abrió los ojos Ángel, lo recibió con rostro trágico; él mismo lo resumiría con un aserto brutal: “Nací matando”. La madre fallecida en el parto fue nebulosa y estrella parpadeante en el trayecto infantil del poeta que, como si no tuviera suficiente con esa cruda orfandad de neonato, cayó en manos de una aborrecible madrastra de las de cuento perverso que, con su trato riguroso, acentuó, en la infancia parca en salud del poeta, la ausencia de ese ser materno en el que no pudo refugiar sus pavores ni compartir sus anhelos. Dicen los conocedores de la vida y la obra de Guinda que, tal vez, esa figura femenina desaparecida a la que el poeta ni siquiera pudo idealizar, fue el estímulo de su reverencial amor por las mujeres. Amó a muchas y ni siquiera las cuatro mujeres con las que matrimonió, y a las que tanto quiso, contuvieron esa ardiente lava de pasión del escritor por (todas) las féminas, a quienes nunca consideró por debajo de él.
Fue, así mismo, otra manifestación femenina, la Poesía, la que desataría en Ángel el fervor más sublime. Tropezóse con ella, según confesaría, en uno de sus paseos por su Zaragoza natal; tenía dieciséis años, la sensibilidad apenas contenida y el desbordante deseo vital de la adolescencia. Prendose de la dama, aferrose a ella y no dejó de rendirle tributo los cincuenta y siete años siguientes, hasta que la muerte, asidua huésped de sus reflexiones, le obligó a insertar el punto final en su postrimera composición.
PINCELADA TERCERA
«Dejemos de mirarnos el ombligo. / Se acabó predicar. A sembrar trigo. // No queremos ya más poetas divos. / Exigimos poetas subversivos. // Poetas como alas, / poetas incisivos, / poetas combativos, / poetas decisivos. // Pero tú qué te crees que es la vida. / Una trampa, una fiera mal herida. // No queremos poetas teoremas. / Poemas solución a los problemas. // Testículos y ovarios / cuajando, solidarios, / poemas necesarios / y revolucionarios. // Bien. Dejémonos ya de zarandajas. / Recojamos los dados y barajas. // No escribamos impunemente a tientas. / Escribamos poemas herramientas. // Poemas como balas, / poemas nutritivos, / poemas revulsivos, / poemas explosivos».
♦Rap/Poética, de su libro Poemas para los demás (2009)
A finales de la década de los 60, surgió el Ángel comprometido, el antifranquista, el veinteañero que ansiaba darle una vuelta subversiva al mundo; el escurridizo grafitero que, a pincel, dejaba la huella de sus utopías, no exentas de lirismo, en las paredes y tapiales zaragozanos. Cuando en el mes de marzo de 1974 fue ajusticiado a garrote vil el joven anarquista Salvador Puig Antich, el poeta, que siempre había ido por libre, dio un paso más y, convencido de que la lucha contra la tiranía era más factible en un grupo organizado, se afilió al clandestino Partido Comunista de España.
En 1977, cuando la poesía de Ángel Guinda empezaba a ser conocida en los ambientes culturales zaragozanos y entre las gentes de izquierdas, un amigo le encargó un poema para ser leído en un acto de solidaridad con Chile que se iba a celebrar en la plaza de toros y en el que iban a intervenir los cantautores Paco Ibáñez, Pi de la Serra y José Antonio Labordeta. Tras la música, Guinda subió al escenario y leyó:
Mi personal homenaje a un general muy particular: Augusto Pinochet Ugarte: «Pinochet, pedo de trueno, / matón del pueblo chileno. / Valiente bufón de U.S.A. / con la pistola en la blusa. / Gigante de los escombros / con la sangre hasta los hombros. / Cuando te masturbas echas / ríos de pólvora y mechas. / Cuando estornudas salpicas / mocos que luego masticas. / Fracasado de torero, / cloaca del mundo entero, / la mierda no es negociable / por más que asuste tu sable. / Pinochet, pedo de trueno, / matón del pueblo chileno».
El poema burlón, que había sido editado por las Juventudes Comunistas en el reverso de la entrada que daba acceso al acto, no tardó en ser conocido en la ciudad y en los medios de comunicación, atrayendo a la ultraderechista Triple A española, que amenazó de muerte al autor. Ángel, con la petulancia de la juventud, no solo no se arredró sino que en los siguientes grafitis, además de vilipendiar a Pinochet, incluyó al dictador argentino Videla. Dos por el precio de uno.
En 1987, con Guinda consolidado como poeta y cercano a la cuarentena, un pintor zaragozano le encargó un mural para decorar el Café de su propiedad, cuya inauguración era inminente. Ángel, que no había olvidado su experiencia como escribidor de muros, dibujó, bajo el título Guinda del esperpento, una inmensa fruta ornamentada por diferentes frases que componían un chirriante poema. La demanda de un vecino por uno de los versos —«Eyaculad en el ano de Dios hasta su conversión al placer», que, al decir de Guinda, era un guiño a gays y lesbianas— les supuso, al dueño del café y al poeta, la intervención del fiscal del Juzgado de Distrito número 3 de Zaragoza, que solicitaba para ambos, por un delito de blasfemia, dos días de arresto menor domiciliario y 3000 pesetas de multa. Pasarían meses antes que, tras el recurso presentado por los acusados, la causa fuera sobreseída, no obstante, Ángel Guinda consideró que la denuncia y la actuación judicial no eran sino sendos atentados contra la libertad de expresión y tomó la decisión de autoexiliarse en Madrid, ciudad en la que podía guardar cierto anonimato.
PINCELADA CUARTA
«Me he fumado la vida
como el tiempo se me ha fumado a mí.
Mirad esta laringe, esta tráquea,
estos bronquios y pulmones
ametrallados por la nicotina.
He fumado los gases subterráneos
del Metro en sus andenes;
el aire de Madrid, sucio
como una traición a la luz más hermosa;
las nevadas del yeso en las pizarras,
la hoguera negra de los tubos de escape,
las hojas secas de la marihuana,
el asfalto, la niebla, la humedad,
la avellana tan blanda de los clítoris,
la espesa polvareda de lo siniestro
cuando huía de mi sombra,
y mi vida hecha polvo,
y el polvo que seré
bajo el árbol secreto de la muerte.».
♦Me he fumado la vida, de su libro Conocimiento del medio (1996)
Nacido en Zaragoza, el 26 de agosto de 1948, y fallecido en Madrid, el 29 de enero de 2022, las cenizas de Ángel Guinda —poeta, ensayista, traductor, articulista, profesor, editor, aforista— reposan, tal cual fue su deseo, encaradas al Moncayo, en el cementerio de Trasmoz, pueblo mágico y brujeril de la provincia de Zaragoza cuya excomunión, dictada en el siglo XIII por el abad del monasterio de Veruela, nunca ha sido revocada.



Muchas gracias por revelármelo, como dices, un diferente, poetazo por cierto…
Poetazo,sin duda; un ludópata de las palabras que sabía elegirlas con precisión y colocarlas con todo el sentido en el lugar adecuado.
Me gusto mucho conocer lo. Cada pincelada. Te mando un beso.
Un poeta con una vida nada convencional.
Otro beso para ti.
Buenísimo artículo que me va a mantener entretenida muchos días, investigando más sobre todos los detalles.
Saludos.
Me alegra que te haya gustado hasta el punto de querer profundizar más. En la Red hay bastante material, incluida la página que tenía el propio Ángel.
Y luego está su bio, «Las claves de lo oscuro. Biografía de Ángel Guinda«, de J. Benito Fernández, publicada en 2025 y basada en las charlas que mantuvieron el autor y el poeta.
Salud.
Merecido homenaje al gran porta que fue y sigue siendo, su poesía está ahí, Ángel Guinda.
Salud.
Buena semana.
Así es; no puede morir quien ha dejado tan hondo legado para que podamos sumergirnos en él.
Salud.
POETA
Este escritor cuadra mejor con el anarquismo que con el comunismo, ¿no?
Definitivamente. Tampoco he dicho que fuera comunista, sino que se afilió al partido en unas determinadas circunstancias que, de no haberse dado, quizás su planteamiento no hubiera sido el mismo.
Lo primero, gracias por compartir este extenso post sobre Ángel Guinda. Gran poeta sin duda y sorprendentes las pinceladas. El poema sobre el general de infausto nombre y recuerdo es genial. He estado esta tarde viendo y leyendo poemas y opiniones en su propia web, además de visionar algunos videos y entrevistas. Volveré en breve a seguir conociendo a este «poetazo» como lo han llamado en un anterior comentario. Un abrazo y Salud.
Las letras del poetazo Guinda tienen entidad por sí mismas, pero, cuando se conocen los intríngulis de su hacedor, parecen intensificarse y adquirir un sentido más relevante, así que me satisface que estás pinceladas hayan sido la puerta de entrada para conocer al poeta y bucear en su obra. Guinda nunca decepciona.
Salud y cordialidades.
Como no se me abría en el móvil tu enlace, me he metido a leer en FronteraD una larguísima biografía de Guindo, que aún no he terminado porque en las mañanas hay otras cosas que hacer, pero que me está atrapando porque el protagonista y su vida es atrayente. Su biografía infantil tiene ciertas similitudes con la de mi padre y, en este momento, lo dejo ya celebrando la muerte del dictador.
Continuaré, que el super y la lluvia me esperan.
Esa biografía que estás leyendo es la publicada en «Las claves de lo oscuro», la que su autor, J. Benito Fernández, convirtió en libro en papel. Y, por supuesto, atrapa, apasiona y es imposible dejarla inconclusa. No cansa porque Guinda es mucho Guinda y el biógrafo, que basa su obra en lo que el propio poeta y sus conocedores le relataron, compuso con minuciosidad el trayecto vital del escritor. Sí esta humilde entrada sirve para que, quienes la habéis leído, os interneis en los recovecos del poeta, habrá cumplido su objetivo.
https://el-macasar.blogspot.com/2009/03/el-bucaro.html?m=1
La orfandad, de por sí, ya es muy dura. Si, encima, se cae en según que zarpas…
Que artículo tan bueno. Este poeta es muy particular, con unas letras desafiantes y dignas de leer. Gracias por mostrarlo. Bonito día 🙏🏽💖
Celebro que te haya gustado Guinda. Gracias a ti por la lectura y el comentario.
Salud.
Esto habla de la vida y obra de Ángel Guinda, retratándolo como un poeta rebelde y comprometido cuya escritura fue una forma de lucha contra la injusticia, la opresión y el silencio.
Exactamente. Gracias por la lectura y el comentario.
A ver si ahora él teléfono me deja escribir Guinda y no Guindo…
Me adentré en la biografía ayer mañana gracias a que llovía a cántaros y estuve esperando para salir. He seguido luego y, aunque lo publicado es solo una parte de la biografía, he terminado de conocer a este poeta del que desconocía hasta su existencia. Y una cosa que me llama la atención, por encima de otras muchas, es que, a pesar de sus hundimientos anímicos, no deja nunca la lucha social, la defensa de las libertades, la expresión de su ideología.
Merece la pena adentrarse no solo en su obra, sino también en su vida, tan intensa. Y, como señalas, nunca dejó de ser coherente con sus principios, fuera cual fuese su estado de ánimo; esos principios eran el motor, el impulso para seguir luchando.
Vaya, otra gran revelación para mí.
Me han encantado todas las pinceladas. En Zaragoza se ve que tienen una poesía muy punzante que por momentos no se anda con mucho rodeo y por otros te desconciertan con un sobrevuelo de metáforas.
A todo español que se haya proclamado en contra de Videla lo quiero en mi equipo.
Abrazo grande, Una mirada…
Frodo
Más que Zaragoza es Guinda, el poeta, quien la tiene.
Las izquierdas españolas fueron muy solidarias con la ciudadanía hispana bajo la nota dictatorial; no habían pasado muchos años de la muerte del dictador español y eso hacía que la empatía con quienes padecían esa lacra fuera mayor.
Cordialidades, Frodo.