«Salto de Roldán, puerta de Guara»: Fotografía de dominio público de Danybum
Frente al castillo de Montearagón, centinela de la capital altoaragonesa, Sen (1123 m) y Men (1124 m) —también llamadas San Miguel y Amán—, las dos bizarras peñas rojizas, velan el apacible recorrido del río Flumen, su cantero, que las pulió y conformó a su capricho, transformándolas en farallones señeros y bien reconocibles sus perfiles enmarcados en la Sierra de Guara.
Cuenta la leyenda que, abocado hacia las señoriales moles, cabalgaba raudo, a vida o muerte, el caballero franco Roland, la mítica y templada Durandal al cinto, golpeándole el muslo, y el ágil Veillantif, con las crines apelmazadas por el sudor y las vísceras agitadas, apenas a tres cuerpos del ejército sarraceno de Saraqusta [Zaragoza], que perseguía, formando una inmisericorde polvareda, al sobrino del emperador Carlomagno y osado irruptor en la bien protegida Marca que tenía el Califato de Córdoba en el noreste peninsular.
Acorraláronle, por fin, los musulmanes en el promontorio de Men, con el abismo cortándole cualquier asomo de escapatoria. Ya susurraban las aguas del Flumen dolientes cantos funerarios al fondo del despeñadero, cuando el noble guerrero, aferrando con desesperada decisión los correajes del corcel, lo espoleó marcha atrás, hacia el murallón humano que formaban sus acosadores, para, a continuación, dar la vuelta y lanzarse, afianzado en aquel lomo palpitante, hacia el abismo.
Volaron montura y caballero, como si de un único cuerpo se tratara, en demencial salto por encima del profundo lecho mortuorio que separaba ambas rocas y, ante el asombro de la morisma, aterrizaron los cascos de Veillantif, con un sonido brutal, en la cima de la peña Sen.
Allí mismo, al borde del derrumbadero superado, cayó reventado por el esfuerzo el valeroso caballo, dejando para la posteridad, como recuerdo de su inmortal hazaña, la huella de sus cascos anteriores labrada en el resalte del peñasco.
Llorole y enterrole el caballero mientras las tropas sarracenas de Saraqusta, desde la otra peña, contemplaban, impotentes, al enemigo invicto.
A pie marchó Roland, indemne, hacia Ordesa, para encontrarse con el destino que algún día narrarían los trovadores allende los Pirineos. En la sierra, Sen y Men, notarias de la arriesgada proeza, terminarían aunadas, en la memoria colectiva, con el evocador nombre de Salto de Roldán.



Hoy aprendí algo. Sabía del Cantar de Roldán, pero no el nombre de su caballo. ¡Gracias!
Para algo ha servido, pues, este trocito de leyenda. Gracias a ti, Teresa, por leer y comentar.
En el enlace de Roncesvalles no hay acuerdo si la batalla fue en un sitio o en otros ni si los enemigos eran vascones o moros, asombroso.
Suele pasar cuando las leyendas se escriben tanto tiempo después de haber sucedido, supuestamente, lo que narran. Primero les tocó ser los malos a los moros, después a los vascones y, como ya no sabían de quién echar mano, crearon los morovascones. Pasa lo mismo con el lugar; cosas del marketing medieval. Cada territorio aspiraba a publicitarse como único lugar de la batalla y Roncesvalles se llevó el premio, no sé si por guapo o por tener el nombre tan largo.
Gran gesta de leyenda la de Roldán y su salto épico. Una excusa estupenda para visitar «las dos inmensas moles pétreas que configuran la puerta de entrada a la sierra de Guara» superadas con audacia ante el asombro de la morisca. Leyenda aquí y en Roncesvalles. Excelente e instructivo post. Como siempre agradecido por los enlaces. Un abrazo y buen fin de semana.
Se lo decía antes a Carlos (al otro Carlos): puro marketing medieval con los malvados moros persiguiendo al héroe (si la historia hubiera sido cierta se hacen un cuscús con el gabacho allí mismo, que los dos mallos del intrépido salto estaban, mira por donde, en tierras de la morería de Wasqa/Huesca). Pero, oye, ¿y lo bien que queda llamar a dos peñas cercanas Salto de Roldán? ¿y el empaque que se pone contando a los turistas la leyendica y, de paso, se farda del prePirineo…?
Salud y buenas noches, Sabius, que he ido tan deprisa que ni me he despedido.
👍🏻
La Chanson de Roland…me ha devuelto a las clases de literatura. Tampoco conocía a su rocín y justo ahora que le estaba conociendo me encuentro con «llorole y enterrole»…Un lugar precioso el salto de Roldán! Muchas gracias por tantas enseñanzas 🙂
Lo del corcel Veillantif es alucinante, porque, pese a morir y ser enterrado por Roland en tierras oscenses, reaparece en la batalla de Roncesvalles donde vuelve a morir acompañando así en su (mala) suerte al caballero. Cosas de la magia de las leyendas.
Muchas gracias a ti por la lectura.
Salud.
Todos nos merecemos una segunda oportunidad , también Veillantif 😉 Los cantares de gesta tenían mucho de magia…también el Cid ganó una batalla después de muerto! :O Todo es posible cuando se habla de héroes.
Salud!!
Desde luego que, en la épica, todo es posible. Solo tienes que pensar que si al Cantar de Mío Cid se le rebanan todas las falsedades, se quedaría en nada.
Salud, buen final de domingo y excelente semana.
Qué relato tan épico y bien narrado. Me encanta cómo mezcla paisaje e historia, haciendo que las peñas cobren vida a través de la leyenda. Dan ganas de visitar el Salto de Roldán y mirar esas rocas imaginando el salto imposible de Roland. Una historia que convierte la naturaleza en memoria viva.
Saludos cordiales.
En esta tierra donde vivo, todas las peñas y montañas están unidas a leyendas que les confieren un halo mágico, porque, según la tradición, cada mole pétrea del entorno fue, antes, un gigante con sentimientos y pasiones humanas. Gracias por tus palabras, Lincol.
Salud.
Qué belleza esa imagen… montañas que alguna vez fueron gigantes con corazón y pasiones humanas. Me encanta esa forma de mirar la tierra que habitas, la vuelve aún más viva y mágica. Gracias a ti por compartirlo y por tus palabras.
Salud y un abrazo.
Fíjate que a esta provincia se la publicita como La magia de Huesca y Huesca, la magia.
Otro abrazo, Lincol, y que empieces de maravilla la semana.
Qué bonito lema, la verdad. La magia de Huesca se siente incluso en sus palabras; es de esos lugares que no solo se visitan, sino que se viven.
Gracias por el abrazo. Otro de vuelta para ti, y que tu semana también comience con mucha luz, calma y buenos momentos.
Gracias a ti por el interés y lo buenos deseos.
Hay que ver las historias que os montábais por esos nortes mientras aquí estábamos tan tranquilos pensando en construir la Alhambra para que ahora vengáis de turistas pagando entrada…
Para, para, no te adelantes, que estamos en el siglo VIII y los musulmanes aún estaban acumulando cojines para asentar bien el culete en la península. Y, oye, que tenía su aquel estar en la frontera Norte del Califato, con los francos tocando las narices.
Es que las cosas importantes hay que pensarlas con tiempo, que no faltaba nada para que llegaran los zirís al Albayzín y luego los nazaríes a la colina de enfrente. Lástima que terminó llegando doña Isabel, tan católica ella, a estropear el invento, que sin eso no sabemos hasta dónde hubiera alcanzado la Alhambra. Quizá con don Fernando se podría haber llegado a un arreglo con la ayuda de un par de odaliscas, pero la castellana era hueso difícil de roer y se nos fastidió el bono turístico.
Ya me imagino a los de la Sabika vallando la sierra Elvira para que nadie les robara la caliza que necesitaban para hacer los cimientos de la Alhambra (que ya la tenían en mente cuando Roldán actuó de titiritero en las dos peñas).
Isabel, ademas de robarle la corona a su sobrina Juana, era una muerma. A Fernando, una componenda con alguna pariente joven de Boabdil le hubiera venido de perlas; total, él ya tenía los territorios de la Corona de Aragón, ¿para qué quería más?
Eso. Y es que, además, no veo yo a don Fernando extasiado con el canto del agua y leyendo poemas de Juan de la Cruz bajo su cedro.
¡Ay! No. Perdón. Que eso fue más tarde, cuando ya don Fernando había asentado la cabeza obligatoriamente.
Fernando, además de mujeriego, era pragmático, con una religiosidad de quita y pon, según sus intereses. Solo le iteresaba el poder, y si en su matrimonio con Germana de Foix hubiera tenido descendencia, quizás en la península Ibérica no habría solo dos naciones (España y Portugal).
Menuda proeza la del caballo y caballero. Desconocía la leyenda.
Si viajas desde Zaragoza hacia Huesca, en el último tramo verás frente a ti, en la lejanía, las dos peñas del Salto de Roldán, donde se localiza la leyenda.
Salud y a terminar bien el domingo.
Buen finde
No soy anónimo. azurea20
Estupenda leyenda, tan desconocida para mí como el castillo a pesar de haber visitado la zona en varias ocasiones, especialmente cuando hacía barranquismo. Merece muchísimo la pena. Tawaki.
Tanto el castillo de Montearagón como el Salto del Roldán son visibles desde la carretera, así que, si en otra ocasión, vas a Guara, acuérdate de mirar hacia la sierra para poder verlos.
Usted no me lo va a creer pero en el programa de radio que escucho diariamente ¡ayer por la noche! hablaron de «espadas mágicas» y se habló de la Durandal (Durandarte le llama Alejandro Dolina) entre otras.
Si no me cree, le dejo el programa y el minuto exacto que debe pinchar: 53 min 33 seg
https://venganzasdelpasado.com.ar/posts/la-venganza-sera-terrible-del-25-02-2026
Tu relato es un buen viaje por la orografía y la historia de aquellos lares.
Abrazos, Una mirada querido
Frodo
Le creo, caballero, le creo. Ahora mismo acabo de escuchar el audio. Por cierto, que la espada perdida en los Pirineos, cuando fue arrojada por Roland golpeó una montaña en la que abrió un tajo que se conoce como la brecha de Roldán. Y es cierto que el nombre más conocido de esa espada es Durandarte, pero he escrito Durandal porque con ese nombre trascendió en la leyenda del Salto de Roldán.
El podcast es muy interesante y ameno, así que voy a seguir escuchándolo para saber de qué otras espadas mágicas hablan.
Cordialidades.