«El ultimo refugio»: Archivo personal
La ONU, desde su creación, siempre fue un enorme paraguas incompleto. Provisto de varillas, contera, tacos y bastón, el poder de veto del Club de los Exclusivos —China, Francia, Reino Unido, Rusia y EEUU, protegidos por buenos impermeables— impidió cubrir su armazón metálico con la correspondiente tela protectora, dejando expuestos al resto de miembros a la vorágine de la ínfulas de los cinco países que se pasaban por el forro de sus intereses cualquiera de las resoluciones, por muy mayoritariamente que fueran votadas; que se lo pregunten, por poner un caso ejemplarizante, al Estado de Israel, que, gracias a las impugnaciones del amigo americano, ha salido indemne de cuantas reprobaciones se han dictado en su contra desde el organismo internacional.
En este contexto, ese esperpéntico show estadounidense invadiendo un país ajeno para secuestrar, a sangre y fuego, al presidente del mismo y a su esposa y pasearlos por el morboso universo audiovisual mientras el Pennywise macarra de los USA escenificaba una rueda de prensa trufada de amenazas urbi et orbi, es otro de los sapos que se ha visto obligada a tragarse la organización que agrupa a 193 países. Otro sapo. Y van…
Si en semejante tesitura se halla la que, en principio, es la corporación protectora mundial más importante, ¿a qué instancia van a encomendarse los países intimidados? ¿A Dios? ¿A Belcebú? ¿A la bruja Avería?



Se ha convertido en una institución sin sentido y o el resto de países del mundo se ponen de acuerdo en fundar otro tipo de organización y llegaron acuerdo para aprender a convivir juntos de nuevo o lo mejor que pueden hacer es derruir el edificio
Exactamente. Ha quedado reducida a cuestiones humanitarias, a una ONG gigantesca a la que los países matones les bombardean las franquicias, atacan a sus fuerzas pacificadoras y ametrallan a lo colaboradores que se atreven a ayudar a las vçictimas en las zonas en conflicto.
Solo refundándola, partiendo de la igualdad entre sus miembros, tiene alguna oportunidad.
Salud.
Una farsa la Onu, desde siempre…
Ya te digo. Una farsa con un tropel de calientasillones que más valdría desmantelar y destinar todo ese dispendio a las labores humanitarias que se realizan sobre el terreno.
A mi que haya sacado a Maduro no me parece tan mal pero decir que el petróleo de Venezuela es suyo. Deja a los chavistas mientras le sea util y quiere invadir otros paises. Y nadie hace nada y lo peor es que esto recién comienza. Te mando un beso.
Toda la parafernalia montada contra el despreciable tirano Maduro no ha sido más que un caramelo para entretener a la opinión pública y justificar las verdaderas intenciones: Robar el petróleo y los recursos naturales del pueblo venezolano. Y dices bien: Esto acaba de empezar, porque las acciones y amenazas trumpistas han puesto al mundo en un brete sentando las bases para que él mismo u otros de la misma calaña actúen de forma similar.
Otro beso para ti, Citu.
En este momento y tal como está el mundo, yo creo que los únicos que le pueden parar los pies a los dictadores son sus propios compatriotas. Y refiriéndonos al último episodio, ¿donde está el Partido Demócrata?
Según he ido leyendo, los Demócratas están con el bla, bla, bla, el mismo bla, bla, bla de los dirigentes europeos que no conduce a dar un viraje a la situación actual sino a esperar el siguiente movimiento de ficha del matón.