«Jesús sin hogar, escultura en bronce de Timothy Schmalz»: Archivo personal
«Yo nací en Alfamén, un pueblito o caserío de la provincia de Zaragoza, como a veinte kilómetros del pueblo donde había nacido Domingo Laín. También soy de familia de campesinos pobres, y también desde niño fui educado como en una actitud normal muy sana en aquellos pueblos, con una religiosidad popular muy fuerte, y con las mismas cualidades fundamentales de honradez, solidaridad humana y cristiana, pues eso los padres de uno lo inculcan mucho y desde sus primeros días de vida. Esa es la norma general en aquellas regiones españolas. A los once años yo me fui para el seminario de Zaragoza. Primero estuve en un pueblito que se llama Alcorisa, donde estaba el seminario menor, después pasé al seminario mayor.
[…]
Estuve sin saber de mi familia durante nueve años. Cuando ya supe de mi familia, ya habían muerto mi padre y mi madre. Hacia ya varios años. Ellos tampoco volvieron a saber nunca de mí. Lo mas duro que me dio fue una vez que se habló de mi supuesta muerte, con mucha certeza, yo no podía comunicarme con mi mamá, pero yo sí la oía hablar a ella por radio. Le hacían una entrevista en donde ella decía que me estaban haciendo misas por mi eterno descanso. Que ella estaba segura de que yo era un hombre muy bueno, aunque decían que yo había muerto por malo. Y que ella oraba mucho para que, ya que había muerto, pues que Dios me llevara al cielo. Yo la oía en esa entrevista, pero las condiciones de la guerrilla en ese momento eran de una guerrilla errante, nómada, y nunca me pude comunicar con ella.
Ella murió sin saber si yo realmente había muerto o no.(…) Mis padres se llamaban Marcelino Pérez y Herminia Martinez.»
—Manuel Pérez Martínez, el Cura Pérez, guerrillero—
El 14 de febrero de 1998 fallecía en Colombia, de una hepatitis fulminante, Gregorio Manuel Pérez Martínez, el Cura Pérez, sacerdote aragonés natural de Alfamén (Zaragoza), que, junto a José Antonio Jiménez Comín, de Ariño (Teruel), y Domingo Laín Sanz, de Paniza (Zaragoza), —también eclesiásticos— formaron parte activa del Ejército de Liberación Nacional Colombiano del que también fue miembro Camilo Torres, precursor de la Teología de la Liberación.
Ordenado sacerdote en 1966 y afiliado a la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano-Americana, Manuel Pérez recala, junto a José Antonio Jiménez, en la República Dominicana, de donde ambos fueron expulsados por su empatía con sus feligreses y su implicación en la lucha por los derechos humanos; otro tanto sucedería con el panicense Domingo Laín, que desarrollaba su misión pastoral en Colombia.
Obligados Manuel y José Antonio a instalarse forzosamente en Cartagena de Indias, su actitud de ayuda y defensa de las clases desfavorecidas hace que sean deportados —al igual que Domingo Laín— a España, desde donde, y con documentación falsa, regresan los tres a Colombia integrándose en la guerrilla del ELN en 1969. Un año después, en Antioquía, fallece José Antonio Jiménez por parada respiratoria, tras haber sido mordido por una serpiente y realizado una extenuante travesía por la selva.
En 1974, Domingo Laín muere en combate contra las fuerzas gubernamentales en la Quebrada de la Llana y, dos años después, Manuel Pérez toma las riendas de la guerrilla y renueva su compromiso en la lucha por la liberación del pueblo.
En 1986, Manuel Pérez, a cuya cabeza puso precio la CIA, es excomulgado al considerarse la intervención de la guerrilla a su mando en el secuestro y asesinato del obispo de Araucas, Jesús Emilio Jaramillo. Pese a reconocer que el asesinato del obispo Jaramillo fue un gravísimo error, el anatema del Vaticano no hizo la menor mella en las convicciones del Cura Pérez, que se confesó creyente hasta el final de su vida.
Los restos del Cura Pérez reposan en la jungla del departamento de Santander, al noreste de Colombia. En Alfamén (Zaragoza), la calle Manuel Pérez recuerda al sacerdote guerrillero nacido en la localidad el 9 de mayo de 1943.
ANEXO
- Liberación o muerte: Tres curas aragoneses en la guerrilla colombiana, documental de Yolanda Liesa y Francisco Palacios, estrenado en Zaragoza en junio de 2013.
NOTA
Edición revisada de un artículo publicado en esta bitácora el día 9 de mayo de 2012.



Yo creo, que algunos de los líderes obreros y luchadores por la libertad de los años 60 procedían precisamente de sectores de la iglesia que apoyaban la Teología de la Liberación.
Interesante recordar al Cura Pérez
Salud.
Hay un libro publicado en 1979 que, aun referido a Aragón, es extrapolable a otros territorios; se titula «La izquierda aragonesa, ¿de origen cristiano?» y en él se hace, desde la sociología, un estudio de políticos y sindicalistas de izquierdas que en esos años tenían mucha presencia en Aragón y de los que había una mayoría procedentes de Movimientos Cristianos.
Salud.
💙
¡¡¡Gracias!!!
Me gusto el relato. De una realidad que ha marcado de violencia al mundo. Te mando un beso.
Ellos luchaban, equivocadamente o no, por hacer un mundo más justo; quizás lo hicieron de esa manera porque no encontraron otra más efectiva.
Saludos, Citu.
En mi juventud oí hablar del cura Pérez como cura guerrillero aragonés. Domingo Laín sé quien es porque tiene una calle en Paniza y un paisano suyo me contó algo de su vida. Era otra época y hay que recordar las condiciones que había en muchos países sudamericanos para entender por qué los tres curas se hicieron guerrilleros.
He empezado a ver el video y está interesante.
Saludos.
JBernal
Las vidas de estos tres curas guerrilleros se han ido desdibujando con los años pero en aquel entonces su acción tuvo mucha relevancia. También es cierto, como bien dices, que las condiciones de pobreza y explotación que vivían las gentes más humildes en aquellas dictaduras fueron motivaciones suficientes para que estos hombres se alzaran en armas contra las injusticias de las que eran testigos.
A mí me gustó el documental porque sus intervinientes conocieron bien a los tres sacerdotes y, de esas pinceladas, podemos hacer nuestra propia composición.
Salud.
¡Que poco conocemos del nombre de las calles de las ciudades!
Zaragoza tiene más de 3.226 calles y la gran mayoría de ellas esconden historias detrás de personajes ilustres que cambiaron el rumbo de la historia y que fueron un antes y un después, no solo para Zaragoza, sino para el conjunto de la humanidad.
Así comienza un artículo de Aragón Digital.
He ido a Alfamén y he encontrado la calle, pero la historia, me la has enseñado tu.
Una buena reflexión la de ese digital, porque no todas las personas tienen la curiosidad de saber quién es aquella que da nombre a la calle por la que transitan. Hay algunos posts en esta bitácora que han nacido, precisamente, por haber indagado en el nombre de una calle…
Tanto Manuel como Domingo tienen calle a su nombre en sus respectivos pueblos; en cambio, no he encontrado ninguna referencia a una calle dedicada a José Antonio Jiménez Comín en su pueblo, Ariño; que no quiere decir que no la tenga, pero yo no he sabido encontrarla.
El anónimo es unjubilado, pero han cambiado la forma de entrar y tendré que volver a aprender.
Te he reconocido a la primera, pero me sabe a cuerno quemado que estos cambios os afecten.
El anónimo es unjubilado
No sabía sobre el cura Pérez o no lo recordaba a propósito de la Teología de la Liberación.
Y… impresionante ese «Jesús sin hogar» en bronce.
Un abrazo!
La Teología de la Liberación surgió por esas mismas fechas, como respuesta a una Iglesia alejada de la realidad y con las palabras de Jesús de Nazaret llevadas a la práctica, aunque no hasta el extremo al que llegaron Manuel, Domingo y José Antonio junto al mismo Camilo Torres.
Ese Jesús (en los pies tiene las marcas de los clavos) se halla representado en distintas ciudades del mundo y ciertamente impresiona. En este enlace tienes su historia.
Otro abrazo para ti, apreciada.
¡Gracias por tus explicaciones! Me ha resultado interesantísimo el artículo sobre el bronce de Jesús, su origen y tantas ubicaciones donde se encuentra. Confieso mi ignorancia, no tenía ni idea.
He visto que hay una al lado de la Catedral de la Almudena y ni me he dado cuenta de ella. Me propongo acercarme a verla.
🙂
Un placer. No obstante, la lista de lugares donde se halla la escultura es más amplia, porque he leído que en Barcelona también hay una.
Abrazosssssss
Camilo Torres está considerado, más que precursor, iniciador de la Teología de la Liberación. Es como el eslabón entre la Teología de la Esperanza europea y la de Liberación americana.
Yo diría que esta Teología, que une lo mejor del marxismo con el cristianismo, fue amasada por muchos en los cincuenta, se fortaleció tras el Concilio Vaticano II y se desarrolló a mediados de los sesenta en los lugares precisos donde se buscó que las palabras de Jesús adquirieran un sentido práctico. Camilo Torres fue un eslabón que entendió que solo desde la lucha armada se podían defender causas sociales justas.
A principios de los 80, tome conciencia de la Teología de la Liberación en unas charlas que se llevaban a cabo en la parroquia de la ciudad universitaria de Madrid y que duraron lo justo, pues pasados unos meses se suspendieron sine die porque era un tanto «revolucionarias», mientras los sacerdotes que las daban (de los que no recuerdo nombres) fueron destinados a otras zonas menos conflictivas que la capital, en plena efervescencia democrática. Es un tema que siempre me ha interesado. Ahondaré más en las personas que mencionas a través de tus siempre bienvenidos y aclaratorios enlaces. Abrazos.
Toda la esencia del cristianismo está contenida en la Teología de la Liberación que, desde su nacimiento, supuso la esperanza en una Latinoamérica donde a los opresores no se les ponía coto. Fue la rebeldía desde dentro de la Iglesia contra esa Iglesia mayoritariamente acomodada en los templos y servil con los de arriba y que predicaba la resignación. Estos teólogos borraron la fatalista resignación y dieron razones para buscar en esta vida, y no en el Más Allá, el pedazo de cielo que a todas las personas les corresponde en forma de dignidad.
Un abrazo.
Defender la fe nunca fue (ni es) fácil, pues siempre tropieza con detractores que de manera impulsiva saltan a opinar y juzgar, por inercia, «porque sí», sin pensar apenas.
Me ha gustado este relato, Una mirada.
Admiro a los sacerdotes que, como los que nos traes hoy, entregan su vida sin dobleces ni debilidad. No hay mayor entrega que la que se produce de manera tan altruista, y nada más y nada menos, que con la VIDA misma en todos sus aspectos y amplitud.
Me recuerda siempre un dicho que a mí me encanta: «Hace más ruido un árbol que cae, que un bosque entero». Pues eso mismo son para mi estas personas, una inmensa mayoría, ejemplares en su silencio y actos son férreos a pesar de que otros quieran gritar lo contrario de manera socorrida y manida.
Un abrazote. Feliz finde, que ya va asomando.
En el caso de estos sacerdotes, la fe fue el revulsivo que les hizo plantearse cuál debía ser su misión, que fue la de abrazar la causa del pueblo, de quienes vivían bajo la ferocidad de unos gobiernos que decidían vidas y muertes. Ante eso, fueron conscientes de la escasa consistencia de las palabras y el proselitismo religioso y concluyeron que eran las acciones las que abrían resquicios para el nacimiento de la esperanza. Tomaron las armas porque consideraron que, en esas circunstancias, no había otro camino. Lucharon por amor al prójimo buscando hacer de la utopía realidad.
Abrazo inmenso, Contadora, con brotes otoñales.
Y ahora me borró el comentario?? Ups
He mirado en la carpeta de spam pero no lo he encontrado. Lo siento.
Colombia tiene sus particularidades, pero muchas de las situaciones se repiten en toda sudamérica, apenas con algunos matices.
Interesante cómo lo has contado, paseándonos por las décadas, las personalidades, y yendo y viniendo de España a Colombia.
Llamativa escultura.
Abrazos
En la mayoría de los casos las guerrillas sudamericanas fueron la´única respuesta posible a las dictaduras y a la opresión. Ahí es donde se enmarca la trayectoria de estos tres curas.
De esa escultura de «Jesús sin hogar» hay una copia en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
Cordialidades.
Como colombiano conozco , no solo del proceso de formación del ÉLN, vertiente cubana, sino de su origen en tierras del departamento de Santander
, por los lados de San Vicente y EL Carmen , de donde se abrieron al Departamento de Antioquia, Anorí, nordeste. Una de las dificultades para lograr la paz con el ELN es que no tiene una unidad de mando. Innegable la influencia de curas en su dirección. Laín y Pérez lo fueron. Camilo Torres se vinculó cuando lo dirigían los hermanos Vásquez Castaño. Como Lain y Perez , Camilo también había abreviado en las canteras de la teología de la liberación. Un abrazo. Carlos
La idea de esta entrada era recordar a tres aragoneses, como lo soy yo mismo, que, motivados por las injusticias de las que fueron testigos, se unieron al Ejército de Liberación para defender a quienes no tenían valedores. El ELN de Camilo, del cura Pérez, de Domingo y José Antonio no era el actual, al menos el espíritu que guiaba a los guerrilleros de entonces tiene poco que ver con determinadas actitudes de la guerrilla de ahora.
Te agradezco muchísimo los datos que aportas porque quién mejor que un colombiano para conocer la historia del ELN.
Salud, Carlos. Y, otra vez, gracias.